La creencia religiosa y la crítica del naturalismo

Uno de los debates más complejos es la discusión acerca de la creencia religiosa. Sobre todo, la creencia teísta que cree en la existencia de un ser sobrenatural, omnipotente, omnisciente, omnisapiente, perfecto y bueno. Esto es así, porque el teísmo es una de las creencias más difundidas en el planeta a través del cristianismo. Empero, el teísmo no es reductible necesariamente al cristianismo, solo parece ser su vertiente más reproducida. No obstante, la teoría de la evolución es una propuesta explicativa acerca de la vida en el planeta Tierra sin la necesidad de proponer un ser sobrenatural o ninguna explicación metafísica, de ahí que la creencia teísta no pueda tener cabida dentro de la explicación que propone la teoría de la evolución. Por eso, el discurso filosófico del naturalismo es afín con la teoría de la evolución y, desde esta perspectiva, el naturalismo evita o contra argumenta que la estrategia explicativa del teísmo no tiene ningún poder explicativo para temas como: la vida en el planeta, la existencia del universo o la misma existencia de seres sobrenaturales. Sin embargo, autores como Alvin Plantinga plantean que la tesis del naturalismo ontológico[1] en contra de la creencia teísta provoca la cancelación de su propia tesis, de ahí que sea irracional sostener una tesis como el naturalismo ontológico. Si es posible mostrar un argumento evolutivo desacreditador en contra del naturalismo basado en las mismas premisas para atacar a la creencia teísta, entonces el naturalismo no sería una teoría más racional que la creencia teísta. Y si un ser racional solo elige para creer aquellas tesis más racionales, entonces sería más plausible creer en el teísmo que en el naturalismo si es verdadero el AEDN[2].

            Con esto en mente, el objetivo de este texto será discutir los AED[3] en contra de la creencia teísta, para después responder a la pregunta: ¿el AEDN de Plantinga es suficiente para demostrar la irracionalidad de la teoría filosófica del naturalismo ontológico? Y ¿es posible utilizar el AEDN de Plantinga para demostrar lo contrario, es decir, la irracionalidad de la creencia teísta? Esto con el fin de mostrar las falencias que puede tener una explicación externalista[4] de las creencias. El texto estará dividido en tres secciones: primera, la explicación naturalista de la creencia teísta y los AED en contra del teísmo; segunda, el AEDN y el problema del naturalismo ontológico junto con el teísmo; por último, una conclusión personal.

1. La explicación naturalista de la creencia teísta y los AED en contra del teísmo.

            Hay varios argumentos evolutivos que intentan demostrar la irracionalidad de la creencia teísta, entre ellos: “el argumento del spandrelismo, el argumento de los falsos positivos, el argumento de la falta de una conexión causal apropiada y el argumento de los sesgos cognitivos”. (Sierra, 2016, p.23-24). No obstante, según el autor del texto ¿Crearon los hombres a los hombres?, solo el argumento de los falsos positivos posee una carga explicativa lo suficiente fuerte para demostrar la irracionalidad de la creencia teísta, independientemente de la explicación externalista de la creencia. También, por ejemplo, otra manera de afrontar la argumentación en contra de la irracionalidad de la creencia teísta es demostrar que la religión[5] es un producto que puede ser explicado solo por causas naturales, sin necesidad de apelar a ningún ser sobrenatural para su explicación; esta es la propuesta de Dennett y Hume. Pero, se genera un problema para esta explicación natural de la creencia religiosa, ya que no se tiene del todo claro si la religión es un beneficio adaptativo para el ser humano, un subproducto de otras herramientas producidas por la evolución para la supervivencia del ser humano o es una exaptación[6]. Esto con la idea de que la evolución es un contador tacaño y que todo producto de la misma tiene que tener una utilidad para su especie, so pena de su eliminación si no tiene utilidad. Y es un hecho que la idea de la religión se ha mantenido a lo largo de las distintas culturas que han poblado el planeta durante bastantes años. ¿Cómo es eso posible? De ahí que se plantee las diferentes estrategias explicativas señaladas anteriormente.

            No obstante, la primera estrategia explicativa natural de la religión se enfrenta a la siguiente problemática: “Un rasgo cultural puede propagarse para beneficiar a grupos o individuos dentro de grupos, pero también puede propagarse mejorando su propia transmisión a expensas de los individuos humanos y grupos como si fuera un parásito”. (Sierra, 2016, p.27). De esta manera, el factor de reproducción de la creencia religiosa a través del tiempo tiene una posibilidad en la idea de que puede ser un rasgo cultural parasitante, donde el gasto que genera esa creencia es explicado porque esa idea tiene la capacidad de reproducirse a través de la cultura humana de manera efectiva, aunque ella genere gastos poco adaptativos[7]. Pero, también puede señalarse que la religión cumple una función social esencial: “Para Wilson, la creencia religiosa es una adaptación a nivel de grupo que funciona como manera de coordinar y crear estrategias de cooperación intragrupal: la religión existe para que los seres humanos hagan juntos lo que no pueden hacer solos”. (Sierra, 2016, p.28). De esta manera, el gasto que produce sostener un rasgo cultural como la creencia religiosa es justificado en la medida de que, solo a través de ella, es posible sostener una unidad grupal que permite una mayor capacidad de adaptación frente a los problemas que si el ser humano lo afrontara solo. Incluso, si se plantea un ser sobrenatural que castiga la falta de cooperación grupal y los seres humanos creen que tal ser existe, entonces se tiene mayor posibilidad de sostener tal cooperación.

            También, se puede sostener que la creencia religiosa es un subproducto de otras estructuras funcionales del ser humano que tienen una función específica, pero que indirectamente, produce la  creencia religiosa. Esto es así, ya que la estructura modular de la mente permite que sus mecanismos funcionen parcialmente e incluso en situaciones donde hay un sesgo cognitivo, puesto que la finalidad de las mismas son la supervivencia de la especie. Aunque, por esa estructura, es posible tener ideas o creencias que son producto de un sesgo o de un condicionamiento que puede llegar a afectar la finalidad de estas estructuras. Por lo anterior, la creencia religiosa puede llegar a ser tomada como un producto maladaptativo, ya que: “Tal mecanismo no es suficientemente preciso para evitar resultados potencialmente maladaptativos como los falsos positivos que conducen a resultados erróneos en la detección de agentes”. (Sierra, 2016, p.31). El tema de la detección de agentes será esencial para el tema del AEDN, pero en el momento, este es un argumento para mostrar el uso maladaptativo que tiene la creencia religiosa para justificar su propagación. Aunque, también, este factor maladaptativo puede ser pensado como una exaptación, puesto que, en principio, puede producir una creencia por falsos positivos dado la inexactitud de los mecanismos de la mente como la detección de agente, pero que ahora cumple una función cultural de cooperación entre los seres humanos. Pero esa cooperación puede ser pensada para utilidad de la reproducción de esa idea o creencia, no tanto para la finalidad de la supervivencia de la especie; esto lo sostendrán autores como Dennett y Dawkins al pensar que la creencia religiosa es un parásito. Por eso: “No es que la religión aumente la supervivencia sino que más bien la religión (las variantes que han sobrevivido) se han adaptado a la mente humana y a la estructura social, quizá de forma parasitaria”. (Sierra, 2016, p. 33).

            Sin embargo, el tema del subproductismo tratado desde la perspectiva de las consecuencias indirectas del DDHA[8] puede explicar la creencia religiosa, porque evolutivamente se desarrolló un dispositivo en el cerebro humano que permite la detección de agentes que podrían ser un riesgo para la supervivencia de un individuo de la especie. Este estudio es llamado Ciencia Cognitiva de la Religión o CCR por sus siglas y tiene un modelo estándar explicativo, que trata: “Según dicho modelo, la mente humana tiene un cúmulo de mecanismos cognitivos que trabajan conjuntamente de una manera específica y altamente predecible, y los cuales son responsables de generar las creencias religiosas”. (Sierra, 2016, p.33). Así, por ejemplo, el DDHA puede explicar, en parte, la creencia religiosa al explicar la creencia en seres sobrenaturales, ya que el dispositivo no se encarga de evaluar verídicamente si hay agentes en eventos naturales, como el movimiento de unas ramas, sino que lanza la alerta ante un movimiento para “detectar” si hay un agente detrás del mismo. Por lo anterior, ante un evento nuevo que no tiene explicación, el dispositivo puede generar la alerta para ver si es un agente y es peligroso, pero eso podría generar la creencia en un ser sobrenatural que realiza tal evento. Pero, dentro del modelo estándar, para poder explicar la creencia religiosa, la CCR tiene que responder a estas cuatro características:

a. Son contraintuitivas. Este rasgo las hace óptimamente adecuadas para ser recordadas y transmitidas.

b. Brotan de mecanismos cognitivos que generan creencias acerca de agentes y agencia.

c. Son inferencialmente ricas y, de este modo, permiten generar narrativas acerca de ellas que mejoran en memorabilidad, haciéndolas atractivas como objetos de ritual e incrementando nuestra reacción afectiva hacia ellas.

d. Representan típicamente las entidades religiosas como agentes con mentes, quienes debido a su carácter contraintuitivo, están para beneficiarnos en nuestro intento por establecer relaciones estables dentro de grandes grupos en los que los individuos interactúan entre sí. (Murray & Goldberg, 2009, p.184)[9]. (Sierra, 2016, p.34).

Primero, la característica a) tiene una explicación sencilla, puesto que, dentro de la ontología popular[10], la creencia en un ser que vuela o que es capaz de caminar en el agua es lo mínimamente contraintuitiva[11] para poder creer en ella. Además, de ser lo suficiente memorable para poder ser recordada por la comunidad, ya que este agente rompe con la ontología popular. Pero no es lo suficientemente raro para ser considerado como una locura y puede ser un riesgo o un beneficio bastante fuera de lo común. Segundo, la característica b) es explicada por el DDHA y, como es un dispositivo generado por la evolución, premia la detección temprana puesto que la supervivencia de la especie es el “objetivo” de este dispositivo. De esta manera, no importa si el dispositivo genera un falso positivo, ya que es preferible, para la supervivencia del individuo, tener mil falsos positivos sobre la detección de un falso agente que confundir el movimiento de una roca con el movimiento de un oso. Por eso: “Si el mecanismo no es muy sensible al entorno, será por ello menos adaptativo, pero si es hipersensible lo será más. Dada esta mayor sensibilidad a hiperactividad, el mecanismo tenderá a producir un número elevado de falsos positivos”. (Sierra, 2016, p.35). Tercero, la característica c), gracias a otras herramientas cognitivas como la presuposición de intencionalidad por parte de los agentes detectados por DDHA, permite explicar la riqueza inferencial de estas ideas contraintuitivas propias de la creencia teísta, de ahí que existan grandes relatos sobre las diferentes actividades y poderes que tienen dichos seres sobrenaturales. Cuarto, la característica d), se explica porque, evolutivamente, poder predecir la conducta de otros individuos con los cuales se convive. Pero, como los mecanismos evolutivos buscan la supervivencia del individuo o de la especie, estos mecanismos no pueden saber con verdad quién es un agente con consciencia, solo asumen una postura intencional[12] por parte de esos otros individuos, porque eso es bastante beneficioso para la supervivencia de la especie. Por lo anterior, todas estas características explican, sin apelar a ningún ser sobrenatural y a través de una explicación naturalista, muchos aspectos de la creencia religiosa. Por lo tanto, es plausible señalar que se pueden explicar los fenómenos de la creencia teísta sin apelar a ninguna explicación sobrenatural ni la necesidad de plantear la existencia de un Dios omnipotente, omnisapiente e infinitamente bueno.

            Ahora bien, para el tema del debate entre un teísta y un naturalista acerca de la creencia religiosa, es importante tener en cuenta la diferencia entre una explicación externalista de la creencia de una explicación internalista de la creencia. Porque, si la creencia en Dios depende del factor externo de un ser que provoque esa creencia y ese ser es percibido por un mecanismo fiable, entonces se promete uno con la tesis de la creencia teísta externalista. Mientras que la creencia en que el poder explicativo de una creencia depende solamente de la fiabilidad de los mecanismos que producen esa creencia junto con los factores naturales externos que verifican la veracidad de dicha creencia, entonces se compromete con un naturalismo ontológico. Pero también se puede señalar que una creencia es verdadera y se puede justificar si se tiene buenas razones para creer en ella, no tanto sobre los factores externos que determinan la veracidad de la creencia. Esto es una explicación internalista de la creencia, en específico, de la creencia teísta. Mientras que si hay buenas razones para creer que los mecanismos de la ciencia y la naturaleza tienen un amplio poder explicativo y racional, entonces se está comprometido con un naturalismo metodológico. Por eso, señala el profesor Sierra:

Para el internalismo, la justificación de las creencias de un sujeto se relaciona con los estados internos (reflexión, razonamiento, memoria) a los cuales dicho sujeto tiene acceso inmediato. En este sentido, una creencia sólo estará justificada si el sujeto que tiene la creencia es capaz de evaluar su aceptabilidad teniendo presente sus otras creencias y su evidencia. Además, y una vez que ha evaluado su aceptabilidad, el sujeto está en la capacidad de reconocer la probable verdad de su creencia, y está en capacidad, en consecuencia, de defender la probable verdad de su creencia frente a sí mismo y a otros sujetos. La creencia sólo estará justificada si el sujeto está en la capacidad de dar razones o argumentos a favor de ella. (Sierra, 2016, p.47).

Así, si se prueba a través de inferencias que la creencia teísta es más irracional que el naturalismo, entonces un ser racional debería acogerse a creer en el naturalismo, ya que este tiene un mayor poder explicativo al tener más razones para creer en él que en la creencia teísta. De esta manera, si el naturalismo puede explicar la creencia teísta basado en la teoría de la evolución sin apelar a ningún ser sobrenatural, entonces un ser racional debería creer en las tesis del naturalismo más que las creencias del teísmo. Pero eso no prueba la existencia de un ser sobrenatural, porque eso es comprometerse con una explicación externalista, debido a que: “Para el externalista, en cambio, la justificación de las creencias de un sujeto tiene que ver con estados externos de cosas, los cuales son determinantes para que su creencia sea producto de un proceso cognitivo que rastree la verdad, esto es, que sea fiable”. (Sierra, 2016, p.47). El problema de esta explicación es el problema de que los mecanismos cognitivos proporcionados por la evolución a los seres humano no rastrean la verdad, sino están ahí porque proporcionan una capacidad de adaptabilidad al ambiente y supervivencia que permite desempeñarse competentemente a los individuos en el ecosistema. Por lo anterior, se ve comprometida las tesis del teísta externalista como del naturalista ontológico, aunque esto se verá más adelante.

            Ahora bien, el objetivo de los AED en contra de la creencia teísta busca generar un cancelador de la creencia, que se puede definir de la siguiente manera: “Un cancelador para una creencia es una razón para dejar de sostener esa creencia. Puede ser o bien una razón para sostener que la creencia es falsa (llamado un cancelador refutador) o bien una razón para dudar que la creencia fue formada por un proceso fiable (llamado un cancelador socavador)”. (Sierra, 2016, p.49). Pero, la mayoría de los AED en contra de la creencia teísta buscan generar un cancelador socavador, de ahí que el enfoque sea intentar explicar, por procesos solamente naturales, que la creencia religiosa es producto de la evolución o por mecanismos producidos por la misma. Sin embargo, esto solo es posible dentro de una explicación externalista de la creencia, ya que el aspecto referencial de la creencia es lo que permite señalar que hubo un proceso fiable para contrastar sus creencias con un orden de cosas del mundo. Y si un teísta sostiene que su creencia en Dios es producida porque hay un ser sobrenatural, todopoderoso, infinitamente bueno y que se ha revelado para que crean en él, entonces la explicación externalista serviría como forma de rebatir su creencia. Pero se genera un problema mayor si un teísta sostiene que su creencia en Dios es producida porque tiene buenas razones para creer en él, además de que esa creencia tiene una utilidad social de control y poder asegurar la colaboración entre sus miembros.

            Por lo anterior, el primer AED en contra de la creencia teísta es el tema de que la creencia teísta es un subproducto de mecanismos cognitivos que cumplen otra función, no producir la creencia religiosa. Por eso, la clave del argumento está sobre la premisa de: “2. La selección natural ha conducido a la emergencia de mecanismos cognitivos (DDHA, ToM) debido a que estos proporcionan una ventaja selectiva, pero no para producir la creencia en Dios”. (Sierra, 2016, p.51). Así, los mecanismos cognitivos que producen la creencia teísta no son fiables, puesto que estos no están diseñados para generar esa creencia. De ahí que, por la explicación externalista de la creencia, se pueda señalar que la creencia teísta es falsa por no tener un mecanismo fiable para producirla. Pero, el problema que tiene este AED es que los mecanismos cognitivos no son fiables para producir ninguna creencia verídica sobre nada, porque su función y su formación fueron filtrados por el aspecto adaptativo y la capacidad para servir como una forma de supervivencia de la especie. Por ende, la justificación del subproductismo de estos mecanismos cognitivos puede generar un argumento escéptico que derrumba toda posibilidad de sostener la veracidad de una creencia. Empero, “Los seres humanos tiene la capacidad de generar creencias acerca de Dios y la mecánica clásica debido a que ciertos mecanismos cognitivos, que originalmente evolucionaron para algo distinto, son flexibles de tal modo que pueden procesar toda clase de inputs o insumos”. (Sierra, 2016, p.52). Por tal flexibilidad es que los mecanismos cognitivos pueden tener una forma para procesar la información entrante de otra manera que la evolución los seleccionó y evitar ese argumento escéptico acerca del rastreo de la verdad.

            El segundo AED en contra de la creencia teísta es el argumento de la conexión causal apropiada. Este trata que la creencia teísta no es producida por la conexión causal con el objeto que la produce: Dios, en este caso. Porque los mecanismos cognitivos que producen la creencia en Dios no están diseñados para captar tal entidad, sino que fueron producidos por la evolución para la supervivencia del ser humano. Así, si, en general, una creencia no está justificada si no está conectada causalmente con su objeto, entonces la creencia en Dios no está justificada porque no está causalmente conectada con el creyente. En otras palabras, Dios no se presenta ante los individuos para provocar esa creencia, depende de otros factores. Igual que el AED anterior, este argumento tiene sentido para un externalista fiabilista, pero hay otras maneras de justificar la creencia teísta que no dependen de esta forma de concebir la justificación verídica de las creencias basadas en la fiabilidad de los procesos que la provocan. Por ejemplo, el argumento ontológico a favor de la existencia de Dios o el argumento del diseño inteligente. Incluso, se puede plantear que Dios generó los mecanismos de la evolución y el ambiente para que se pueda conocerlo si se dan ciertas características, aunque él no esté directamente provocando la creencia en Dios. Porque, por el método científico, es imposible asumir desde el naturalismo que la creencia en Dios es a priori falsa. Por eso: “No se puede, sin cometer una petición de principio, asumir que es imposible que la realidad sobrenatural haya configurado nuestros sistemas cognitivos de tal forma que puedan producir creencias verdaderas acerca de Dios”. (Sierra, 2016, p.55). Por esta situación, autores como Dennett y Hume sostiene que el objetivo es mostrar la irracionalidad de la creencia teísta y argumentar que hay mejores razones para creer en el naturalismo que en la creencia teísta, porque tiene un mayor poder explicativo.

            El tercer AED en contra de la creencia teísta es el argumento de los falsos positivos. Este trata sobre los mecanismos cognitivos como el DDHA produce una gran cantidad de falsos positivos, ya que la evolución “priorizó” que el mecanismo sea hipersensible frente a la fiabilidad al momento de detectar agentes. De ahí que no se pueda confiar en el mecanismo como una fuente fiable para producir creencias verdaderas y, como el DDHA es bastante importante al momento de producir la creencia en Dios, la creencia en ese ser sobrenatural no es fiable. Por lo anterior, el argumento se puede esquematizar de la siguiente manera:

1. La mayoría de las veces DDHA produce creencias que sabemos que son falsas porque DDHA es hiperactivo por razones evolutivas.

2. Si un mecanismo produce muchas más creencias falsas que verdaderas, entonces no es fiable.

3. DDHA no es fiable.

4. DDHA es altamente responsable de nuestra creencia en Dios.

5. Por lo tanto, la creencia en Dios es injustificada (Murray, 2007; Vizala, 2011).

Es probable que DDHA registre muchos eventos contraintuitivos que no tienen una causa en un agente, como si fueran causados por un agente sobrenatural (Dios). O que teniendo una causa en un agente normal, no detectado, el creyente los toma como si fueran causados por un agente sobrenatural (Dios). (Sierra, 2016, p.56-57).

Similarmente a los dos AED anteriores, este es un argumento donde es válido si se tiene una explicación externalista de la creencia. Pero, ¿afecta el carácter internalista de la creencia teísta? Pareciera que no, puesto que puede haber justificaciones racionales sobre la creencia en la existencia de Dios que no dependa de un factor de fiabilidad externa, como el argumento ontológico. No obstante, una posible vía de argumentación es señalar la irracionalidad de confiar en un mecanismo que produce, en mayor medida, creencias falsas sobre agentes por su hipersensibilidad. ¿Cómo el DDHA produce la creencia en Dios? Eso es algo que debería explicar la CCR junto con los demás mecanismos cognitivos que componen el cerebro humano. Gracias a que la idea de Dios es mínimamente contraintuitiva y tiene unas funciones sociales, culturales y anímicas, entonces pareciera que la idea de Dios como un agente que produce ciertas características sobrenaturales es racional. Además dicha creencia en Dios es producida por la unión entre: DDHA+MCI+ToM, donde se presupone que este ser todopoderoso es un ser bondadoso que quiere ayudar y socorrer a aquellas personas que creen en él. Ahí está la presuposición intencional de este ser. Empero, eso no puede ser sostenido por un teísta externalista porque su creencia en Dios está explicada solo por causas naturales dadas por la evolución.

            El cuarto AED en contra de la creencia teísta es el tema del sesgo cognitivo que produce mecanismos cognitivos como el DDHA, pero este argumento se diferencia porque plantea una crítica a la justificación internalista de la creencia teísta. Esto se presenta porque estos mecanismos pueden condicionar, no inferencialmente, las creencias en seres sobrenaturales y afirmar la existencia de los mismos sin tener ninguna razón para ello, solo por el condicionamiento que se tiene dado estos mecanismos se tiene esa creencia. De esta manera, la creencia religiosa es arbitraria porque es provocada por un proceso no inferencial que la condiciona a suceder independientemente de si se tiene razones o no para creer en ella. Así, la clave está en la siguiente premisa: “3. Si DDHA produce la creencia en la existencia de Dios, entonces DDHA proyecta un claro sesgo en el proceso inferencial de formación de la creencia en la existencia de Dios, esto es, que S creerá que Dios existe, haya o no evidencia inferencial a favor de la verdad de dicha creencia”. (Sierra, 2016, p.61). Por lo anterior, sería irracional sostener una creencia cuando no se tiene razones para ello, según la explicación internalista de la creencia, porque la misma es producida por un sesgo. Esto no significa necesariamente que la creencia teísta es un acto irracional per sé, solo que está condicionada por un sesgo que no tiene propiedad inferencial. Aunque esto tiene un cierto matiz:

Pero hay una dificultad con este planteamiento: cuando la evidencia a favor de una creencia es muy difícil de producir o es inexistente (como lo es para casi todos los creyentes en Dios), los individuos son propensos a racionalizar. La racionalización puede ser descrita como un proceso de razonamiento ad hoc sobre una creencia que el individuo ya sostiene, apelando, por lo general, a información que está normalmente a disposición del sujeto racionalizador. (Sierra, 2016, p.62).

Por eso, el proceso de racionalidad se presenta de manera paralela a la creencia teísta y puede ser una ayuda para justificar y sostener dicha creencia. Aunque, el problema sigue estando presente porque muchos creyentes religiosos creen en Dios, independientemente de si se tiene razones para ello o no. Por ejemplo, la creencia en la existencia de Dios seguiría estando presente aun fuera el caso de que no existiera ningún argumento para demostrar la existencia de ese ser sobrenatural. Por lo expuesto anteriormente, los AED del sesgo cognitivo y los falsos positivos ponen en problema la creencia teísta internalista porque no se tiene buenas razones para creer tal cosa. Sin embargo, Plantinga plantea un AEDN que pone en problema la creencia externalista del naturalismo o el naturalismo ontológico a través de sus propios términos.

2. El AEDN y el problema del naturalismo ontológico junto con el teísmo.

            Ahora bien, Alvin Plantinga es un filósofo estadounidense que plantea que el naturalismo ontológico es una propuesta irracional, porque sus planteamientos tienen un cancelador no cancelado que socava toda posibilidad de sostener una forma de verificar la fiabilidad de la creencia en el naturalismo y, por ende, en el ateísmo. ¿Cuál es el cancelador no cancelado? El tema de los mecanismos cognitivos que constituyen el cerebro según la CCR, pero dichos mecanismos no están diseñados para rastrear la verdad de las creencias que producen, sino tienen un beneficio para la supervivencia de los individuos de la especie. Este ha sido el argumento externalista del naturalismo para socavar la creencia teísta, pero es usada por el filósofo estadounidense para sostener que el naturalismo tampoco puede considerar que los procesos que formaron la creencia en la teoría de la evolución son fiables. De ahí que, por la misma teoría de la evolución y la CCR, la misma creencia naturalista sufre la problemática de la fiabilidad y es falsa. Y si el naturalismo es ateo, entonces el ateísmo también es falso. El esquema formal de este argumento es presentado de la siguiente manera:

1. Tesis de la probabilidad: Pr. (F/A&E) es baja.

2. Tesis de la cancelabilidad: Si la tesis de la probabilidad es verdadera, entonces el ateo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para F.

3. Por lo tanto, el ateo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para F.

4. Si el ateo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para su creencia en F, entonces tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias, incluida su creencia en A&E.

5. Por lo tanto, el ateo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias, incluida su creencia en A&E.

6. Si el ateo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para su creencia en A&E, entonces la creencia reflexiva en el ateísmo es irracional.

7. Por lo tanto, la creencia reflexiva en el ateísmo es irracional. (Sierra, 2019, p.4).

Para temas de entendimiento del argumento, (Pr.) significa probabilidad, (A) significa ateísmo y (E) significa teoría de la evolución. La tesis de la fiabilidad es baja, puesto que los mecanismos cognitivos producen creencias mayormente falsas, ya que su función no es el rastreo de la verdad sino la supervivencia del ser humano y su reproducción. Por esta tesis y el planteamiento de la explicación externalista de la creencia, sería irracional creer que es verdadera una propuesta producida por estos mecanismos cuando la mayoría de las creencias que produce son falsas. Por lo tanto, el naturalismo ontológico y el ateísmo son falsos. Incluso, según el profesor Sierra, el realismo normativo es falso por este argumento, porque no hay hechos morales que sirvan como referente para determinar qué verdadero y qué falso en términos de moralidad. Así, la moralidad puede ser explicado en términos de la evolución de la siguiente manera: “De acuerdo con la hipótesis rival, denominada explicación de la conexión adaptativa, nuestros juicios normativos han sido seleccionados solamente por sus efectos motivacionales, pero no porque sean verdaderos”. (Sierra, 2016, p.5). Esto es más afín con la explicación de que la mayoría de nuestros mecanismos cognitivos cumplen una función de supervivencia y reproducción para la especie. Los dos argumentos, el AEDN y el dilema darwinista en contra del realismo normativo se relacionan porque usan la explicación de la CCR en relación a la ToM para sostener que es imposible plantear una forma de verificar de manera externa y fiablemente las creencias que los seres humanos tienen.

            Por ende, el dilema darwinista en contra del realismo normativo es un argumento adyacente del AEDN porque la premisa que los constituye es la afirmación de la imposibilidad de que los mecanismos de la evolución mayormente rastreen la verdad. Aunque un realista normativo sostendría que las facultades cognitivas que tenemos producen creencias morales mayormente fiables, es decir, verdaderas[13]. De esta manera, el esquema del dilema darwiniano de la siguiente manera:

1.* Tesis de la coincidencia: Pr. (FM/RN&E) es baja.

2.* Tesis de la cancelabilidad moral: Si la tesis de la coincidencia es verdadera, entonces el realista normativo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para FM.

3.* Por lo tanto, el realista normativo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para FM.

4.* Si el realista normativo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para su creencia en FM, entonces tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias normativas.

5.* Por lo tanto, el realista normativo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias normativas.

6* Si el realista normativo reflexivo tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias normativas, entonces el realismo normativo es probablemente falso.

7* Por lo tanto, el realismo normativo es probablemente falso. (Sierra, 2019, p.7-8).

Para temas de comprensión del esquema, (RN) significa realismo normativo, (FM) significa fiabilismo moral y (E) significa teoría de la evolución. Así, las diferencias entre los dos argumentos citados son el tema de la conclusión y la premisa que incluye el realismo interno y el ateísmo. Pero la conclusión es derivada del tema de la imposibilidad del rastreo de la verdad por el sesgo cognitivo que produce los mecanismos de la evolución. Estos argumentos solo son posibles si se sostiene una explicación externalista de la creencia, pero no afecta, en principio, una explicación internalista. No obstante, estos argumentos pueden generar un escepticismo sobre la imposibilidad de la justificación del conocimiento por el sesgo producido, similarmente al caso del argumento del genio maligno de Descartes. Eso afecta, también, una explicación internalista de la creencia porque no hay razones para creer en algo si el dispositivo que produce la creencia tiene un condicionamiento tal que, independientemente de las inferencias que se den, se creerá en eso. Por lo anterior, pareciera que estos dos argumentos, junto con el cancelador no cancelado de los sesgos cognitivos, socavara todo el conocimiento humano posible.

            Para evitar tal consecuencia, Plantinga propone volver a la explicación externalista de la creencia donde: “hay que postular una explicación sobrenatural, según la cual las creencias derivan su justificación o garantía a partir del hecho de que las capacidades cognitivas han sido diseñadas por Dios para que rastreen con éxito la verdad […]”. (Sierra, 2019, p. 11). Según este filósofo norteamericano, Dios es el único que puede asegurar la justificación de las creencias, incluso la creencia teísta. En otras palabras, Dios asegura la objetividad de la veracidad de las creencias. Incluso, muchos creyentes teístas creen en la existencia de Dios sin apelar a ningún argumento o razón para creer en ello, de ahí que se pueda inferir que la creencia en Dios es intuitiva e inmediata porque este ser sobrenatural diseñó unos mecanismos cognitivos para que crean en él sin mediación de ningún razonamiento. Eso explica esa tendencia del DDHA junto con otros mecanismos a la creencia en seres sobrenaturales de manera intuitiva. Por eso, se puede considerar que poseemos un sensus divinitatis que nos permite percibir la creencia en la existencia de Dios de manera intuitiva y natural. En palabras del profesor Sierra:

Lo que denomino ciencia cognitiva creacionista de la religión (CCCR) apelará al diseño inteligente divino de las capacidades cognitivas para mostrar que el naturalismo, supuesto en los AED, es falso y para indicar que la creencia en Dios no requiere evidencia inferencial para su justificación, dado que tal diseño divino produce procesos que rastrean la verdad y generan dicha creencia de manera básica y garantizada. Si se asume que los mecanismos cognitivos son fiables en los contextos cotidianos, y la creencia en Dios es producida también por la misma maquinaria cognitiva, debemos considerarla prima facie justificada. (Sierra, 2019, p.12).

El problema de este argumento es el tema de la diversidad religiosa. Puede ser que tengamos un sensus divinitatis que nos permite percibir una realidad sobrenatural, pero no se sabe cuál de las diferentes realidades percibidas es la verdadera. Esto es así porque, a lo largo de la historia de la humanidad, han existido diferentes creencias en la existencia de varios dioses, desde Zeus hasta Amón-Ra y siempre han promulgado sus seguidores que ese dios es el verdadero. De esta manera, el mecanismo cognitivo de la epistemología reformada de la CCCR parece también que produce mayormente creencias falsas sobre la realidad sobrenatural. Por lo anterior, por el criterio externalista sobre el rastreo de la verdad, dicho mecanismo no es fiable y, por ende, no se puede confiar en él como un mecanismo que produce creencias mayormente verdaderas. Ante esto, Plantinga señala: “Según Plantinga, el sensus divinitatis es un mecanismo cognitivo normalmente fiable que tiende con éxito a la verdad, pero puede estar operando bajo condiciones que hacen que sea disfuncional”. (Sierra, 2019, p.13). La disfunción es provocada, según el filósofo norteamericano, por el pecado y este hace que el contexto no sea ideal para que funcione con éxito el mecanismo cognitivo sobrenatural. Pero esto deja el tema de la fiabilidad de la creencia religiosa en limbo, puesto que no soluciona el problema de la producción creencias mayormente verdaderas. Para solucionar este limbo, Plantinga sostiene que “la ayuda del Espíritu Santo” permite corregir aquel contexto que no es ideal para que se produzca la verdadera creencia religiosa producida por el pecado. No obstante, se puede argumentar: “Puesto que la creencia en el Espíritu Santo es producto de los mecanismos cognitivos que, según la misma epistemología reformada están dañados y, por lo tanto, son poco fiables, no tenemos motivos suficientes para aceptar la verdad de esa creencia”. (Sierra, 2019, p.13). De esta manera, “la ayuda del Espíritu Santo” cae en una petición de principio, puesto que presupone aquello que intenta solucionar. Por este argumento, la CCCR tiene un cancelador no cancelado de su creencia: el sensus divinitatis dañado.

            Por lo anterior, según la explicación externalista de la creencia, la creencia teísta es irracional y no puede ser verdadera dentro de esta explicación. Así, el Dios que propone Plantinga como aquel ser que elimina el argumento escéptico o asegura la verdad de las creencias que tienen los seres humanos se ve socavada por el cancelador no cancelado del sensus divinitatis dañado o afectado. Por lo anterior, la creencia religiosa se sigue viendo afectada por el AED de los falsos positivos y no es posible sostener con verdad una explicación externalista de la creencia en la existencia de Dios. Incluso, se puede reformular el AEDN de Plantinga en contra del teísmo:

1.** Tesis de la probabilidad teísta: Pr. (FT/T&ET) es baja.

2.** Si la tesis  de la probabilidad es verdadera, entonces el teísta reflexivo tiene un cancelador no cancelado para FT.

3.** Por lo tanto, el teísta reflexivo tiene un cancelador un cancelado para FT.

4.** Si el teísta reflexivo tiene un cancelador no cancelado para su creencia en FT, entonces tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias, incluida su creencia en T&ET.

5.** Por lo tanto, el teísta reflexivo tiene un cancelador no cancelado para todas sus creencias, incluida su creencia en T&ET.

6.** Si el teísta reflexivo tiene un cancelador no cancelado para su creencia en T&ET, entonces la creencia reflexiva en el teísmo es irracional.

7.** Por lo tanto, la creencia reflexiva en el teísmo es irracional. (Sierra, 2019, p.15).

Para temas del entendimiento del argumento, (FT) significa fiabilidad teísta, (ET) significa teoría de la evolución teísta y (T) significa teísmo. Como se puede ver, el AEDN de Plantinga puede ser reformulado de tal manera que sea un argumento en contra de la creencia teísta, pero este no es el objetivo del filósofo estadounidense, sino todo lo contrario: mostrar la racionalidad de la creencia teísta. Por todo esto, se puede señalar que la creencia teísta es irracional desde la perspectiva externalista independientemente de si el naturalismo es verdadero o no, puesto que su creencia tiene un cancelador no cancelado. Por lo tanto, el objetivo de Plantinga de socavar la teoría de la evolución basado en el AEDN y el problema del escepticismo, genera un socavamiento de su propia creencia teísta.

4. Conclusión

            Si bien se ha podido demostrar la irracionalidad de la creencia teísta en relación al objetivo de Plantinga, considero que el problema recae sobre la explicación externalista de la creencia, ya que dicha explicación socava la posibilidad de todo conocimiento por el criterio del rastreo de la verdad. No encuentro cómo se puede salvar el naturalismo ontológico del cancelador no cancelado de su creencia, al afirmar que los mecanismos cognitivos que producen todas las creencias del naturalismo están condicionados por su función esencial de buscar la supervivencia de la especie y la reproducción de la misma, no están diseñados para rastrear la verdad de sus creencias. No obstante, si se quiere demostrar que el naturalismo es más racional que la creencia teísta porque el primero tiene un mayor poder explicativo de fenómenos de la naturaleza, sin apelar a la necesidad de seres sobrenaturales para su fundamentación, considero que desde la explicación internalista de la creencia, sería más racional ser un naturalista ateo que un teísta. Eso no significa que la creencia teísta sea irracional, sino que tiene un poder explicativo inferior y en el juego de dar y pedir razones, tiene mayor poder inferencial el naturalismo. Aunque dicho naturalismo solo se puede comprometer con un aspecto metodológico de la realidad, no puede comprometerse con el hecho de que revela la realidad del mundo. Porque si se quiere sostener un naturalismo ontológico, habría que considerar dos perspectivas y una de ellas debe ser válida: que el ser humano no es producto de la evolución o la teoría de la evolución es falsa. Esto es así porque la evolución es un proyecto ciego que produce mecanismos muy competentes pero que no tienen la capacidad para rastrear la verdad.

Bibliografía:

Sierra, J. (2016). ¿Crearon los hombres a los dioses? Bogotá: Editorial Fundación Universidad Autónoma de Colombia.

Sierra, J. (2019). “¿Es válido el argumento evolutivo desacreditador de Plantinga contra el ateísmo naturalista?” Fundación Universidad Autónoma de Colombia. Bogotá, Colombia. Ponencia presentada el día: 17 de Mayo.


[1] Más adelante en el texto se explicará la diferencia entre naturalismo ontológico y naturalismo metodológico.

[2] Este es el acrónimo de las palabras: Argumento Evolutivo Desacreditador en contra del Naturalismo.

[3] Este es el acrónimo de las palabras: Argumento Evolutivo Desacreditador.

[4] Es decir, apelar que las creencias son provocadas por factores externos que determinan la veracidad o no de las mismas. Sin embargo, la diferencia entre una explicación externalista de la creencia y una explicación internalista de la creencia será explicada más adelante.

[5] Obviamente las distintas religiones que han existido a lo largo del tiempo no han sostenido siempre una creencia monoteísta pero, para fines del texto, se entenderá que la explicación natural de la creencia religiosa será igual a afirmar que es una explicación natural de la creencia teísta.

[6] Esto es una herramienta o dispositivo que cumple, en principio, una función específica que, una vez asentado en la especie a lo largo de los años, llega a cumplir otra función que puede escindirse de aquella función primaria.

[7] Por ejemplo, el sacrificio de especies animales que pueden servir de alimento o construir grandes templos.

[8] Este es el acrónimo para: Dispositivo Detector Hipersensible de Agentes.

[9] Esta es una paráfrasis dentro del texto citado.

[10] Esta es una ontología muy intuitiva que le permite a los seres humanos desempeñarse de manera bastante competente dentro del espacio físico.

[11] MCI por sus siglas.

[12] También llamado Teoría de la Mente o ToM por sus siglas.

[13] También denominado por su acrónimo: FM.

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