Marx: la alienación y su manifestación contemporánea

Artículo escrito por: Rodrigo Castañeda Rodríguez

“Ellos de hecho dividen nuestro ser; ellos llegan a ser una porción de nuestro ser como de nuestro tiempo, ellos se ven como heraldos de la eternidad; ellos pasan como espíritus del pasado, -ellos hablan como sibilas del futuro: ellos tienen el poder- la tiranía del placer y el dolor; ellos nos hacen lo que no somos. -Lo harán y nos sacudirán con la visión de que se han ido, el miedo a las sombras desaparecidas ¿son así? ”  Lord Byron

Introducción

El capítulo que se procederá a exponer, hace parte de una de las importantes obras del filósofo y economista Karl Marx. Su obra, denominada Manuscritos económicos y filosóficos de 1844[1], hace parte del desarrollo temprano del pensamiento, como la teoría crítica del joven autor. En ella, Marx postula los primeros análisis y críticas a la Economía Política propia del siglo XIX, en pleno apogeo de la revolución industrial. 

En la obra en cuestión, el autor abordará profundas disertaciones del modo en que la economía de la época, al promover el modo de producción de acumulación de capital, genera una serie de consecuencias de orden social y político. Una de ellas será la enajenación del trabajo. Cuestión que analizará a profundidad en el apartado cuarto del primer manuscrito, de su obra ya aludida. 

En ese orden de ideas, en el presente texto me enfocaré en resumir y exponer, tanto el capítulo destacado y sus ideas generales, como resaltar en la conclusión los motivos que hacen de las disertaciones del pensador relevantes y pertinentes para una lectura y análisis sensata del panorama socioeconómico y político en la actualidad, trasladando el concepto de la alienación a situaciones y hechos de nuestra realidad contemporánea.

Enajenación del trabajo

El preámbulo con el cual Marx da apertura al análisis del trabajo enajenado consiste en aceptar que se ha partido del previo análisis de la Economía Política. Por consiguiente, se aceptan como premisas conceptos clave como: el valor de cambio, la competencia, la división del trabajo, la propiedad privada, el beneficio del capital, entre otros.

El autor asevera que la enajenación del trabajo, surge del juego interactivo de las variables (es decir, los conceptos clave mencionados en el párrafo previo) señaladas dentro del análisis y las leyes de la Economía Política. En dicha interacción, el obrero, concebido y rebajado al status de mercancía, entre más productivo es, más miserable y menos digno se torna en su existir. Otra consecuencia inmediata de la competencia, es la acumulación de grandes sumas de capital, en cada vez menos propietarios. Lo cual genera la restauración de grandes monopolios, e inevitablemente, la separación de la sociedad en dos grandes conjuntos, a saber: los propietarios y los desposeídos.

Según critica el autor, la Economía Política[2], supone la propiedad privada sin explicarla. Parte de un supuesto que concibe como necesario, pero no ofrece explicación de la relación no contingente del mismo supuesto. Parece así, como afirma el autor, que se acepta como fundamento final el interés del capitalista. Lo mismo sucederá con la división del trabajo: esta es presupuesta, pero jamás se hace explícito su fundamento.

El propósito de Marx en primer lugar, consiste en dar cuenta de los supuestos incautamente utilizados por determinados economistas[3]. Aquellos que no explican el holismo[4] necesario entre variables de la Economía Política y cómo las variables instaladas, pero no explicadas, generan alienación respecto al modelo de producción que impera y el modo en que permea diversos ámbitos de las relaciones sociales. En segundo lugar, exponer las conexiones esenciales omitidas por los economistas, entre variables que interrelacionadas y ejecutadas prácticamente entre sí, fomentan la enajenación del ser humano y son producto del modo de producción del contexto histórico propio del autor. Relaciones esenciales que no suelen ser visibilizadas y que por tal motivo encubren el modo de proliferación de la alienación en la vida cotidiana de una sociedad.

Nuestra tarea es ahora, por tanto, la de comprender la conexión esencial entre la propiedad privada, la codicia, la separación de trabajo, capital y tierra, la de intercambio y competencia, valor y desvalorización del hombre; monopolio y competencia; tenemos que comprender la conexión de toda esta enajenación con el sistema monetario. – (Marx, 1844, p.55)

El autor asevera partir, a diferencia de los economistas incautos, de un supuesto innegable. Innegable en virtud de la actualidad o evidencia dada en el contexto de la vida diaria del filósofo. Hablamos de la precaria relación del obrero fabril con el trabajo, y su principal consecuencia, su irremediable pobreza.

Como anteriormente se mencionó, entre más productivo y eficiente es el trabajador, menos digna se torna su vida y más crece su mísera existencia. Esto es así en virtud del rol que el productor ocupa en relación a su modo de producir. Es en este punto donde Marx revela la primera inversión del ser humano en relación a lo que produce. Puesto que entre más mercancía produzca un trabajador, más se aleja éste del papel de productor, de ser creador y más se acerca a ocupar el rol de producto.

La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general. – (Marx, 1844, p.56)

Primer modo de alienación, enajenación del producto

El filósofo alemán hace una grandiosa observación, la cual, pese a parecer metafórica y abstracta, resulta sorprendentemente real y objetiva. Lo que el trabajador produce, que debería ser la objetivación de su trabajo, es decir, el valor del producto que debería estar subordinado por el esfuerzo que se realizó para crearlo, contrario a esto, se subordina al valor asignado por el dueño de los medios de producción. El trabajo así padece una inversión radical. Pues el creador de lo creado, ya no es dueño de su creación. Paradójicamente, la creación del trabajo se emancipa del trabajador. El trabajador no es dueño de lo que produce.

…el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación. – (Marx, 1844, p.56)

Una vez se han realizado las aclaraciones pertinentes, entendemos por qué en virtud del primer modo de alienación, entre más productos produce el trabajador, menos es su capacidad de hacer uso de ellos, y más se alimenta ese poder abstracto que se independiza de su creador y se enfrenta contra él de un modo extraño y ajeno. Partiendo del análisis a la Economía Política, desarrollada en capítulos previos en los manuscritos, Marx comprende que las mercancías producidas y el trabajo invertido en el desarrollo de las mismas ya no está enfocado en un valor de uso, sino en un valor de cambio. En palabras simples: los trabajadores ya no producen cosas para usarlas sino para venderlas. 

Segundo modo de alienación, enajenación de la actividad productiva

Continúa Marx con su exposición, afirmando que la naturaleza genera medios de vida para el trabajo, es decir, el mundo material provee materia prima para ejecutar el proceso del trabajo. Sin embargo, también el mundo material genera víveres para el trabajador, para que éste como ser humano (animal humano) pueda sobrevivir. La paradoja de la relación entre el trabajador y la producción que ejerce, es que el trabajador primero es, en función de su identidad como trabajador y no, en función de ser un humano físico que posee necesidades y sobrevive. Así, el trabajador es un ser físico mientras es trabajador, y es trabajador en la medida en que puede ser un ser humano físico. Su humanidad se subordina a la función que ejerce en la división del trabajo y el proceso del mismo.

La Economía Política oculta la enajenación esencial del trabajo porque no considera la relación inmediata entre el trabajador (el trabajo) y la producción.

Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte. Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador. – (Marx, 1844, p.58)

La actividad productiva misma, es decir, la relación que existe entre el trabajador y su trabajo, parece ser ahora la dueña del ser humano que la desarrolla. El ser humano como maravilloso artesano creador de herramientas y productos, se encuentra sometido ante el proceso productivo mismo. Lo que hace no lo llena, lo que debería llenarlo lo explota. Se torna un animal cansado en su tiempo libre, y una máquina eficiente en su tiempo de trabajo.

¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo?

Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro.  (Marx, 1844, p.59)

Surge igualmente la paradoja del ser humano como animal que no se realiza en la actividad creadora. Cuando el trabajador está inmerso en una actividad productiva que siente como algo que le es impropio, sufre un desencanto con parte de su ser.  Está obligado a producir algo que nunca usará ni le pertenecerá. Ahora su actividad productiva no es otra cosa que un medio para sobrevivir. Por ende, al no sentir realización en lo que hace se torna un animal separado de cierta cualidad humana: la actividad creadora.

De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal.

Comer, beber y engendrar, etc., son realmente también auténticas funciones humanas. Pero en la abstracción que las separa del ámbito restante de la actividad humana y las convierte en un único y último son animales. – (Marx, 1844, p.60)

Tercer modo de alienación, enajenación del ser genérico.  

El autor procede a exponer un concepto fundamental para entender el tercer modo de alienación: El ser genérico. Recalca que el ser humano es un ser genérico por el hecho de que se reconoce a sí mismo como universal y libre. El ser humano, dice el pensador, es universal en la medida en la que vive de la transformación del mundo sensible, natural, material que le rodea. El ser humano, como ser genérico, a diferencia del animal no humano, hace uso de su entorno para crear herramientas que le permiten desarrollarse como parte de la especie. El ser humano es genérico por su actividad productiva y su capacidad de transformar la naturaleza a su favor sin embargo, con el modo de producción de la acumulación de capital, gran parte de la humanidad se ve separada de su ser genérico. Se separa de éste de dos modos concretos: se separa de sí y se separa del mundo exterior sensible.

Dado que su actividad productiva se separa de su ser, parte de su ser mismo se separa de él. El obrero trabaja, pero no para él estrictamente hablando. Su creación, que hace parte de sí se separa de él, y en consecuencia, parte misma de su ser ya no le pertenece. El trabajador se ha auto enajenado. Por otro lado, el mundo exterior sensible, el mundo material, hace parte del cuerpo inorgánico del ser humano, es decir, la humanidad se relaciona con el mundo material, con la naturaleza, en primer lugar porque ésta le provee de medios de subsistencia al igual que a los animales no humanos. Por otro lado, porque es de y con ella misma que extrae y crea los medios de producción. Pero como el objeto creado no le pertenece a su creador, la materialidad misma del mundo sensible exterior se alza contra el productor y se presenta hostil contra él. Así, la enajenación del trabajo transforma la naturaleza en algo extraño al ser humano.

Que el hombre vive de la naturaleza quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual ha de mantenerse en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre está ligada con la naturaleza no tiene otro sentido que el de que la naturaleza está ligada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza. – (Marx, 1844, p.61)

Se crea entonces una tensión entre la vida genérica del ser humano y su vida individual-funcional. El trabajo enajenado hace que el trabajador se separe de la posibilidad de una vida genérica. Separa al humano de su género. En palabras escuetas, se puede aseverar que el trabajo alienado deshumaniza al ser humano. Le quita su participación a una vida digna genérica en el momento en que hace abstracto el género humano, a la vez que pretende postular la vida individual como medio para alcanzar el ser genérico. Pretensión que en la práctica resulta falaz.

Pues, en primer término, el trabajo, la actividad vital, la vida productiva misma, aparece ante el hombre sólo como un medio para la satisfacción de una necesidad, de la necesidad de mantener la existencia física. La vida productiva es, sin embargo, la vida genérica. Es la vida que crea vida. En la forma de la actividad vital reside el carácter dado de una especie, su carácter genérico, y la actividad libre, consciente, es el carácter genérico del hombre. La vida misma aparece sólo como medio de vida. El animal es inmediatamente uno con su actividad vital. No se distingue de ella. Es ella. El hombre hace de su actividad vital misma objeto de su voluntad y de su conciencia. Tiene actividad vital consciente. No es una determinación con la que el hombre se funda inmediatamente. La actividad vital consciente distingue inmediatamente al hombre de la actividad vital animal. Justamente, y sólo por ello, es él un ser genérico. O, dicho de otra forma, sólo es ser consciente, es decir, sólo es su propia vida objeto para él, porque es un ser genérico. Sólo por ello es su actividad libre. El trabajo enajenado invierte la relación, de manera que el hombre, precisamente por ser un ser consciente hace de su actividad vital, de su esencia, un simple medio para su existencia. – (Marx, 1844, p.62)

El ser humano, dice Marx, produce universalmente, el animal no humano produce indirectamente. Produce lo que necesita de manera inmediata. El ser humano puede producir y de hecho produce plenamente exento de necesidades inmediatas. Es por esto que es genérico. Pero si al productor le es arrebatada la síntesis de su proceso productivo, a saber, su producto, se concluye que se le arrebata su ser genérico mismo.

Cuarto modo de alienación,  la autoenajenación de la humanidad.

El cuarto modo de alienación surge como consecuencia de los tres modos previamente sintetizados.  A este modo el autor mismo lo denomina la enajenación del hombre respecto del hombre.

Marx hace una pregunta retórica en su exposición del trabajo enajenado:

 ¿Si el trabajo del alienado no le pertenece a sí mismo, entonces a quien le pertenece?

Las fuerzas que se alzan sobre el ser humano, y se presentan hostiles ante él, se quitan la máscara de espíritu metafísico y detrás de esa máscara, se encuentra nada más ni menos que el hombre consigo mismo. El análisis de Marx revela que si el hombre, en primer lugar, se emancipa de su creación, luego de su actividad vital productiva, y del ser genérico mismo o la esencia humana misma, es inevitable que se extrañe respecto a sus congéneres humanos. Pues todo trabajo enajenado, entendido como un trabajo que el alienado realiza, pero no es para sí, puesto que está trabajando en función de uno a otro. Deja clara la relación que el hombre establece entre el trabajo el mundo externo sensible y los otros. Toda enajenación lo que le quita al enajenado, se lo da a un tercero, el cual se beneficia de un trabajo ajeno que no le pertenece.

El ser, el trabajo que le ha dado valor a una creación determinada, se desvanece en el momento que pasa a ser propiedad de otro. Otro que nunca puso el más mínimo esfuerzo en aquello que recibe, que se apropia. Pero es el valor de cambio el que permite este robo del ser. Pues aquel que se apropia del otro, de su trabajo, de su actividad vital y en consecuencia de su producción estaría tomando parte del ser del otro.

Si el producto del trabajo no pertenece al trabajador, si es frente a él un poder extraño, esto sólo es posible porque pertenece a otro hombre que no es el trabajador. Si su actividad es para él dolor, ha de ser goce y alegría vital de otro. Ni los dioses, ni la naturaleza, sino sólo el hombre mismo, puede ser este poder extraño sobre los hombres.

Recuérdese la afirmación antes hecha de que la relación del hombre consigo mismo únicamente es para él objetiva y real a través de su relación con los otros hombres. Si él, pues, se relaciona con el producto de su trabajo, con su trabajo objetivado, como con un objeto poderoso, independiente de él, hostil, extraño, se está relacionando con él de forma que otro hombre independiente de él, poderoso, hostil, extraño a él, es el dueño de este objeto; Si él se relaciona con su actividad como con una actividad no libre, se está relacionando con ella como con la actividad al servicio de otro, bajo las órdenes, la compulsión y el yugo de otro. –  (Marx, 1844, p.65)

Concluyendo con su análisis, el economista señala que para dar respuesta a las preguntas iniciales del capítulo en cuestión, se ha desentrañado que el trabajo enajenado no es consecuencia de la propiedad privada, al contrario, es la propiedad privada consecuencia o producto del trabajo enajenado. Así también la propiedad privada funciona como un medio para promover la alienación del trabajo mismo.

Esta es la relación que promueven aquellos que se apropian del trabajo ajeno, el salario se torna bajo esta perspectiva, un modo más eficiente y práctico para perpetuar la explotación de unos hombres sobre otros.

La propiedad privada como expresión resumida, material, del trabajo enajenado abarca ambas relaciones, la relación del trabajador con el trabajo, con el producto de su trabajo y con el no trabajador, y la relación del no trabajador con el trabajador y con el producto de su trabajo. – (Marx, 1844, p.69)

Obreros de construcción y ensambladores de celulares

Una vez concluida la síntesis y exposición del cuarto apartado, El trabajo enajenado, y su central concepto de la alienación, dentro del marco teórico que Marx desarrolla en los manuscritos, es de vital importancia traer a colación casos que han llamado profundamente la atención. Me refiero a reportajes de la BBC, CNN, y para no ir tan lejos, Señal Colombia en el contexto de nuestro país.

A continuación se presentan las situaciones de trabajo de muchos seres humanos que aún se encuentran bajo condiciones de trabajo enajenado en pleno siglo XXI. Con la cita y desarrollo de los casos concretos que se procederán a exponer, el objetivo es resaltar la importancia de la categoría de la alienación, para dar cuenta de las precarias condiciones laborales o la injusta relación que muchos seres humanos hoy en día viven en carne propia.

Los Puros Criollos, un programa de televisión Colombiano, crítico y educativo, producido por Juan Camilo Ramírez y presentado por Santiago Rivas. En su tercera temporada, en el capítulo quinto, titulado “Rusos”, nos introduce en la vida laboral del gremio de los obreros de construcción en Colombia. El presentador, Santiago Rivas, visita diferentes obras en proceso activo de construcción, entrevistando y registrando, de manera directa, la perspectiva en palabras propias de los obreros, y el modo en que ellos se conciben a sí mismos como trabajadores de construcción.

“Nosotros no somos rusos, somos maestros de construcción.” Afirma el primer obrero registrado en el capítulo. 

Los maestros de construcción, explican que su profesión suele ser adquirida por tradición familiar. Muchos obreros entran a trabajar en las obras desde temprana edad: Alrededor de los 18 años.

El presentador afirma que tan solo el 40% de la población posee vivienda propia. Sin embargo, como él asevera, esto no impide la creciente demanda de mano de obra.

Más adelante, en cierta parte concreta del capítulo, se puede escuchar la perspectiva directa de un maestro de la construcción: Fabio Ruiz, El contratista:

“Igualmente en el barrio que vivíamos, todos eran constructores. Mi papá también fue constructor, entonces mi padre nos llevaba a trabajar.” – Asevera Fabio.

A continuación el presentador, refiriéndose a los testimonios en los cuales los constructores relatan la continuidad laboral de generación en generación, enuncia lo siguiente:

“Mi abuelo pegaba ladrillos, mi papá también pegaba ladrillos, por lo tanto yo voy a pegar ladrillos. Pero ¿dónde está nuestra casa?” – Se cuestiona  Santiago Rivas.

Fabio Ruíz aparece en escena y retoma la palabra:

“Primero que todo, todos pensamos tener una casita, igualmente, no todos tenemos el mismo presupuesto para comprar una casa ya hecha. Entonces hay gente que sueña tener su propia casita. Y claro a ellos se les hace ese sueño.” Manifiesta con alegría el contratista.

Estremece la naturalidad con la que Fabio expresa la paradoja, pues es él uno de quienes construye casas que irónicamente parecen inalcanzables de adquirir para él, debido a los altos precios, cuando han sido culminadas las obras.

“Generaciones enteras de familias que han llegado a nuestras ciudades y que se han dedicado a construir casas para los demás, no tienen la suya propia porque los sistemas fabulosos de intereses sobre intereses, es decir el UPAC de Misaelito y el UVR de Andresito, todos los otros famosos programas de créditos que promocionan los gobiernos y los bancos han sido siempre diseñados para enriquecer al más rico, no para darle casas a la gente que las levanta y que siguen soñando con una.” – Afirma Santiago Rivas.

“Muchas veces tanto que se esmera uno haciendo un apartamento de esos, si muchas veces después de terminadito, uno no puede entrar ni a verla porque ni lo dejan pasar a uno, entonces dice uno:  ¡Tanto que me machuqué yo los dedos ahí, para que venga otro a lucirlo y uno ni siquiera poder verlo!” – Afirma uno de los obreros entrevistados.

En la cotidianidad de los diferentes obreros y maestros de construcción, se manifiestan al menos  dos de los primeros modos de alienación. Por un lado, los obreros se ven separados de las construcciones que como gremio crean. Por el otro, a nivel individual, cada día se hace más costoso la acumulación del dinero suficiente para comprar una vivienda. Los obreros se ven enajenados de lo que ellos mismos han producido. También sus creaciones pasan a manos de terceros que pagan lo suficiente para robar parte de la esencia del trabajo de estos obreros. Finalmente, la actividad productiva misma que ellos ejercen como gremio, ya no les pertenece, se alza con hostilidad contra ellos. Es este un caso normalizado con el cual todo colombiano se puede topar a la vuelta de la esquina. Los obreros de nuestro país se encuentran enajenados respecto a sus creaciones y a sus actividades productivas. 

Como una nave espacial, el shopping tiene una relación indiferente con la ciudad que lo rodea: esa ciudad siempre es el espacio exterior, bajo la forma de autopista con villa miseria al lado, gran avenida, barrio suburbano o peatonal. A nadie, cuando está dentro del shopping, debe interesarle si la vidriera del negocio donde vio lo que buscaba es paralela o perpendicular a una calle exterior; a lo sumo, lo que no debe olvidar es en qué naveta está guardada la mercancía que desea. En el shopping no solo se anula el sentido de orientación interna sino que desaparece por completo la geografía urbana. A diferencia de las cápsulas espaciales, los shoppings cierran sus muros a las perspectivas exteriores. Como en los casinos de Las Vegas (y los shoppings aprendieron mucho de Las Vegas), el día y la noche no se diferencian: el tiempo no pasa o el tiempo que pasa es también un tiempo sin cualidades. – (Sarlo, 1994, p.14)

Profunda intuición que enunció la autora Beatriz Sarlo, en su libro: Escenas de la vida posmoderna, para referirse con detalle a la peculiaridad de los centros comerciales. Aquellos en los que nos encontramos en grandes pasillos agradables, que expelen aromas artificiales cómodas, como sucede por ejemplo con Subway. En estos paradisiacos y sacramentales lugares, dedicados al culto del consumo y el placer, cuando nos vemos atraídos por los nuevos, brillantes y sofisticados Iphone de Apple, Inc. en la sección de celulares, raramente suelen pasarnos por la conciencia palabras como explotación, inhumanidad, precariedad o abuso.

Detrás de los costosos y relucientes móviles de última generación, se esconde todo un largo proceso de producción. El cual se oculta en los objetos mismos cuando éstos se presentan al consumidor como aislados y funcionales artilugios, que parecen haber emergido de la nada para satisfacer nuestras necesidades y deseos tecnológicos. Es el fetichismo de la mercancía. Como pregonaba Marx en El Capital: hoy en día no tenemos mejor modo explícito de exponer el concepto que la relación que tienen los consumidores y los productores con las mercancías tecnológicas de última generación.

Dos video informes, uno promovido por la BBC y el otro por CNN, develan la historia del otro lado de la moneda de Apple, Inc. Previo a la exposición de los dos video informes mencionados, es relevante traer a colación el comercial del Iphone 5s de Claro. Aparece un material primario, con colores vivos, una textura muy parecida a la lava de un volcán. El material se empieza a moldear por sí mismo, como si padeciera vida, el material deja de tener aspecto volcánico y pasa a representarse como un metal líquido que se forma por sí solo. El metal líquido autónomo, ahora de un fino color marrón claro, reconstruye el símbolo de Apple, Inc: Una bonita y minimalista manzana mordisqueada. Ahora todo el metal tiene forma definida, aparece en primer plano el  Iphone 5s con todo su esplendor que incita al consumo y uso de la mercancía inmaculada. Todo este trabajo gráfico acompañado de una canción del grupo londinense Goldfrapp. Suena una melodía seductora con la fina y agradable voz de una mujer que canta; “Marca mi numero ahora, tejiéndolo a través del cable.”, “Enciéndeme, voltéame hacia arriba.”, “Sólo brillo lujuria.”, “Quiero tocarte.”, “Solo estas hecho para el amor”. De nuevo, todo el comercial, planeado minuciosamente con detalles gráficos y musicales, que atrapan he incitan al consumo, muestran al producto aislado y con vida autónoma, separado de su largo he infernal proceso de producción. En consecuencia, también deja de lado la infinidad de manos humanas que artesanalmente han ensamblado el celular, para que éste ahora se presente como divino artefacto creado por arte de magia.

La multinacional Hon Hai Precision Industry Co, Ltd.Más conocida por el nombre Foxconn, es una empresa taiwanesa dedicada a la manufactura de productos electrónicos. Siendo el mayor fabricante a nivel mundial y la mayor empresa exportadora China. Pegatron Corporation es otra multinacional que cumple idéntica función a Foxconn. Ambas han sido empresas asociadas con el proceso de producción de Apple, Inc, pues ésta los ha delegado como sus productores contratados en China. Es desde estos lugares que salen al mercado a nivel mundial infinidad de Iphone que se negociarán a lo largo y ancho del globo terráqueo. Las fábricas producen aproximadamente 350 Iphone por minuto, teniendo la capacidad de emplear por lo menos cerca de 350.000 trabajadores. ¿Quién ha ensamblado los Iphone?  

Como lo muestran las propagandas convenientes para la promoción del consumo, ha sido el aparato mismo el que se ha creado y ensamblado él solo. Pero, lamentablemente, la realidad supera la ficción. Algunos periodistas de la BBC se infiltraron como trabajadores en Pegatron. Se lograron publicar videos espeluznantes de las condiciones laborales de los trabajadores. Se evidencia una mano de obra exprimida y agotada. Se muestran empleados exhaustos que caen de sueño en los escasos minutos de descanso, y hasta en plena actividad productiva.

“Si se quedan dormidos y se apoyan contra las máquinas que están conectadas a la electricidad, hay  un cable con corriente, y se pueden morir.” – Afirma un trabajador, dando instrucción a los demás empleados.

Se reportó el suicidio de 10 trabajadores en una fábrica vinculada con la producción de Iphone. Posteriormente, el video informe revela cómo a los reporteros infiltrados ciertos funcionarios de la empresa les piden sus identificaciones y los dejan sin las mismas.

“Dijeron que tenían que ver mi identificación, pero cuando la consiguieron no me la devolvieron, tuve que demandarles que me la devolvieran, me sentí indefenso.”, “Dijeron que si no haces lo que la compañía te pide, para que te vamos a dar un trabajo.” – Relata uno de los reporteros infiltrados.

Los turnos están ligados con horas extra, pues los trabajadores hacen regularmente 60 horas semanales, muchas más horas que las directivas de Apple, es por este motivo que tienen permitido dormir en espacio laboral y para la empresa no es nada inusual. 

Apple se ha presentado a sí misma como una empresa perfecta, pero es todo una fachada, yo no creo que les importen sus empleados para nada” – Infiltrado en Pegatron de la BBC.

“Aunque le parezca increíble, ésta mujer nunca había visto un iPad aun cuando dedica más de 60 horas por semana a fabricarlos.” Son las palabras con las cuales el periodista Stan Grant inicia su video informe para la CNN. La reacción de la mujer sorprendida, por la relación ambivalente entre lo que ensambla y el producto final que desconoce, es demoledora, esta mujer que ha dedicado infinidad de horas al ensamblaje de las pantallas de los iPad nunca había podido hacer uso del mismo, lo usó por vez primera cuando el reportero de CNN la citó en un agradable establecimiento de comida que también para ella es una primicia. La mujer en cuestión, trabaja, vive y come en la empresa Foxconn. Por ende, su salida al restaurante fue igualmente una estrategia para poder efectuar la entrevista sin complicaciones. La mujer asustada y discreta, dice que no puede ofrecer su nombre real, pues de hacerlo podría perder su puesto de trabajo. Así que en el video informe la nombran por el seudónimo de “Señorita Chen.”

“Cuando recibimos el entrenamiento para este trabajo, nos dijeron que el aceptar entrevistas es un delito criminal que sería investigado de acuerdo con la ley. Realmente es algo grave.”, “Ellos usan a las mujeres como hombres y usan a los hombres como si fueran máquinas. Otra forma de decirlo es, ellos usan a las mujeres como hombres y a los hombres como animales.” – Sra Chen.

El periodista muestra la entrada a la Empresa, donde miles de trabajadores entran y salen a producir mercancías para Apple. Casos como la planeación de un suicidio masivo por condiciones laborales precarias, expone bastante bien las infrahumanas y deplorables condiciones laborales de Foxconn.

“Es tan aburrido que no puedo más, es como si cada día fuera a salir del trabajo he ir a la cama,  por la mañana levantarse e ir a trabajar. Se ha vuelto mi rutina diaria. Y me siento casi como si fuera una especie de animal.” – Sra Chen.

Como asevera el periodista Stan Grant, la historia de la Sra Chen es solo una de entre miles de trabajadores que dedican su vida y su cuerpo a ensamblar celulares, que luego parecen haber sido creados de la nada.

La señorita Chen padece el mismo tipo de alienación que los obreros, pues queda atónita y maravillada ante el iPad que utiliza, incluso le gusta y manifiesta querer adquirir uno cuando tenga el dinero suficiente. Pero es ella una de los eslabones o engranajes de la gran maquinara que genera los iPad. Los trabajadores cada día parecen estar más inmersos en el rol de esclavos productivos.

La mayoría de trabajadores Chinos que se dedican a ensamblar productos electrónicos para mega corporaciones no suelen ganar más de un dólar por hora, además muchos de estos trabajadores se ven sometidos a firmar ciertas cláusulas en sus contratos laborales, que eximen a la empresa de posibles daños físicos, psicológicos y en casos extremos el suicidio.

Resulta paradójico que en el país en el cual se instauró un modelo socioeconómico que promueve la socialización de los medios de producción, y que se autodenomina “comunista”, sea uno de los lugares en el planeta en donde más explotación y enajenación laboral se reproduce. El lugar donde supuestamente se llegó a la dictadura del proletariado es donde más se perpetúan las condiciones infrahumanas de trabajo, condiciones que el mismo Marx en un momento llegó a denunciar. De nuevo, la realidad supera la ficción.   

Conclusión

La alienación no es otra cosa que la expropiación de algo que esencialmente nos pertenece. Trátese de lo que creamos, de la actividad de producir lo que creamos, de la vida humana digna que todo ser humano merece o la humanidad misma en esencia. Pues todo enajenado está viviendo en función de algo que le es extraño. Los ensambladores chinos de la empresa Foxconn o Pegatron como los obreros colombianos, viven en función de fuerzas que se levantan ante ellos y los oprimen. Que los alejan de sus posibilidades de ser y de hacer. Esclavos productivos al servicio de grandes corporaciones, que poco a poco se desprenden de una vida digna y cada vez se sumergen más en intereses ajenos por necesidades básicas que los acosan. En la cotidianidad de miles de trabajadores, hoy en día no se trabaja para vivir, se trabaja para tener capital y por medio de éste sobrevivir. Vale la pena preguntarse: ¿Un obrero está más sometido a explotación que un esclavo de la antigüedad? Pues en el obrero la relación de dominio se ha objetivado mucho mejor, ya que entre más libre se crea el obrero, más fácil sería constituirlo en intereses ajenos. Como afirma el pensador Byung Chul Han: el neoliberalismo hoy en día agencia el poder de la explotación de un modo mucho más eficiente. Ahora se ha dejado de lado el imperativo del deber, y ha dado paso al poder hacer; no hay obrero mejor explotado que el obrero feliz, pero esa felicidad es una felicidad ilusoria: hacer parte del círculo de bienes y servicios parece llenar un vacío. La falta de realización en el trabajo, en definitiva la alienación o enajenación humana.

“El neoliberalismo, como una forma de mutación del capitalismo, convierte al trabajador en empresario. El neoliberalismo, y no la revolución comunista, elimina la clase trabajadora sometida a la explotación ajena. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se transforma en una lucha interna consigo mismo.” – (Han, 2014, p.9)

Bibliografía:

Karl Marx, (1844) Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Biblioteca Virtual: Espartaco.

Byung Chul Han, Traducción: Alfredo Bergés (2014) Psicopolítica. Barcelona, España: Herder.

Beatriz Sarlo, (2004) Escenas de la vida posmoderna. Argentina: Seix Barral.

Los Puros Criollos, Cap. 5, 3ra Temporada. Rusos.

BBC, (2019) Las promesas incumplidas de Apple en una fábrica de iPhones de China.

CNN, Stan Grant, (2012) Apple & Foxconn: Who Made Your iPhone?

Propaganda iPhone 5s Claro.

Fotografía. Gilles Sabrié para The New York Times


[1] En adelante “Los manuscritos.”

[2] Entiéndase como modelo económico imperante de la época.

[3] En adelante “economistas incautos.”

[4] El análisis de elementos teóricos, los cuales deben ser examinados en su conjunto y no sólo a través de las partes que los componen, sin dar cuenta de sus relaciones.

Un comentario sobre “Marx: la alienación y su manifestación contemporánea

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