Dennett: ¿Qué son los experimentos mentales? Y otras herramientas del pensamiento

El quehacer filosófico está constituido por la exposición, deducción, proposición y crítica de argumentos en relación a varias temáticas, ya sea acerca de problemas que ha tenido presente la filosofía occidental: la vida, la muerte, el ser, la nada, entre muchos otros, como nuevas preguntas que han traído a la mesa nuevas problemáticas a la filosofía. Además, las herramientas de pensamiento o los distintos argumentos que se presentan dentro de estas temáticas también varían bastante, entre ellos: los argumentos por analogías, las reducciones al absurdo, las inferencias, las generalizaciones, entre muchos más. No obstante, muchas veces, el quehacer filosófico no reflexiona acerca de las herramientas que se utilizan en dicha actividad. De ahí que el objetivo de Dennett en Bombas de Intuición y otras herramientas de pensamiento sea reflexionar acerca de las herramientas que el mismo autor usa dentro de su actividad filosófica, incluso de una herramienta que es muy famosa en la filosofía y que varios de los más grandes filósofos occidentales han hecho uso de ella: las bombas de intuición, como lo denomina Dennett.

De esta manera, el objetivo de este texto será reconstruir, en la medida de lo posible, la argumentación de Dennett acerca de qué es una bomba de intuición, además de doce herramientas de uso habitual en todos los contextos dentro del quehacer filosófico.


Daniel Clement Dennett es un filósofo y escritor estadounidense.

1. ¿Qué es una bomba de intuición y sus problemas?

Antes de presentar la definición de una bomba de intuición, Dennett expresa que pensar puede ser más difícil de lo que parece ser debido a que el cerebro elige, en la mayoría de casos, el camino más sencillo para resolver un problema. Pero esto no siempre es así en el pensamiento, puesto que, a veces, el camino del pensamiento es pedregoso y tiene muchas problemáticas, como las paradojas o aporías que pueden encontrarse dentro del ejercicio filosófico o científico por ejemplo. Incluso, siendo un poco exagerado, los problemas filosóficos no se solucionan, sino que son cambiados por otros que tienen mayor incidencia dentro de un momento histórico determinado. Así, Dennett cuenta una anécdota acerca del matemático y físico John von Neumann[1], que muestra la habilidad de un genio para el pensamiento y las problemáticas que ello conlleva. Esta expresa que un amigo se encuentra con el matemático y le plantea un acertijo para probar un punto: los matemáticos buscan una solución más laboriosa, mientras que los físicos lo hacen buscando un instante del cual sostenerse para buscar la solución:

Te será familiar esta clase de acertijo: dos trenes, separados por 160 kilómetros, se están acercando sobre la misma vía: uno va a 50 kilómetros por hora, el otro va a 30 kilómetros por hora. Un pájaro que vuela a 190 kilómetros por hora parte del tren A (cuando están a 160 kilómetros de distancia), vuela al tren B, al llegar se da media vuelta y vuela de regreso al tren A que se aproxima, y así sucesivamente, hasta que los dos trenes chocan. ¿Cuánto ha volado el pájaro cuando ocurre la colisión? «Trescientos ochenta kilómetros», respondió Von Neumann casi al instante. «Demonios — dijo su colega—, predije que lo harías del modo difícil, sumando las series infinitas.» «Oh — exclamó Von Neumann avergonzado, golpeándose la frente—, ¡hay una manera fácil!» (Dennett, 2015, p. 13).

No obstante, el punto de enfoque no es acerca de la solución del acertijo, sino que esto sirve para señalar que hay personas como Von Neumann que son genios naturales, otros que, a través del trabajo laborioso, logran grandes hazañas. Luego están los demás: “[…] no prodigios para el cálculo y un poco flojos, pero también aspiramos a comprender aquello a lo que nos enfrentamos”. (Dennett, 2015, p.14). Así, los “mortales del pensamientos” debemos utilizar herramientas accesibles que nos permitan pensar los planteamientos de los genios, y lo mejor de ello es que, según Dennett, existen una gran cantidad de ellas Sin embargo, muchas de estas herramientas son engañosas y encaminan al pensamiento por caminos lúgubres y excesivamente confusos. De ahí que sea también importante señalar cuáles son estos tipos de herramientas engañosas, esto con el fin de tener presente aquellas herramientas que nublan, más de lo debido, el pensamiento.

La inspiración de la conformación de este libro y su metodología es dada, según Dennett, por el físico Richard Feynman que, en sus libros ¿Está usted de broma, señor Feynman? Y What Do You Care What Other People Think?, expresa pistas y herramientas para develar ciertos problemas complicados. De manera similar, el texto de Dennett intenta, a través de herramientas que él mismo utiliza a diario en su quehacer filosófico, convencer al lector de que piensen varias problemáticas filosóficas utilizando dichas herramientas. Esto presenta dos consecuencias: por un lado, permite al lector conocer las herramientas que Dennett utiliza a diario en su quehacer filosófico, además de que ofrece afianzar y conocer nuevas formas de abordar un problema filosófico; por otro lado, esto permite reflexionar acerca de las herramientas utilizadas en el ejercicio filosófico para encontrar sus alcances, limitantes y problemáticas. Así, similar a un herrero, según Dennett, un filósofo moldea sus herramientas con el mismo material con el cual trabaja: el pensamiento. Algunas de ellas son: las coordenadas x y y de Descartes, que permitió el cálculo como herramienta. O la teoría de la probabilidad de Blaise Pascal, que permitió el uso de la probabilidad dentro de las apuestas. No obstante, el tipo de herramientas que se encontrará dentro del texto serán de origen más poético y narrativo: “[…] la mayoría de las herramientas que aparecen en este libro son más simples, no las máquinas precisas y sistemáticas de la ciencia y las matemáticas, sino las herramientas manuales de la mente”. (Dennett, 2015, p. 15). De esto se infiere que las herramientas que abordará Dennett no tienen mucho que ver con la sistematicidad de la matemática, aunque esto no quiere decir que son productos asistemáticos, las herramientas que él presenta. Solo que su uso está más presente dentro del ámbito filosófico y literario, que dentro del ámbito científico. Así, entre las herramientas que señala Dennett están: las etiquetas[2], los ejemplos, las analogías y metáforas[3] y los andamiajes. El andamiaje es una herramienta bastante útil, debido a que ella permite construir una estructura conceptual que otorgue un acceso más sencillo a varios puntos de un “edificio” o proyecto filosófico.

Ahora bien, la herramienta que ocupa más tiempo en las explicaciones de Dennett en este apartado es la bomba de intuición ¿Qué es? Es un experimento mental que se puede utilizar para abordar y explicar, de manera metafórica en algunos casos, varios problemas filosóficos. Esto a su vez permite que se aborde el problema que trata el experimento mental desde varias perspectivas. Claro está que se pueden abordar los experimentos mentales de una manera rigurosa, llevándolos a contradicciones por medio de reducciones al absurdo[4]. Sin embargo, la finalidad de los experimentos mentales es la búsqueda del convencimiento de aquella persona que lo lee o que lo escucha. Pero, para Dennett, esto puede ser problemático:

Otros experimentos mentales son menos rigurosos, pero a menudo igual de efectivos: pequeñas historias ideadas para provocar una intuición sincera que haga golpear la mesa (« ¡Sí, por supuesto, tiene que ser así!»), sobre cualquier tesis que se esté defendiendo. Las he llamado bombas de intuición. Acuñé el término en la primera de mis críticas públicas al famoso experimento mental de John Searle de la habitación china, y algunos pensadores concluyeron que yo pretendía que el término fuera desdeñoso o despectivo. ¡Por el contrario, me encantan las bombas de intuición! Esto es, algunas bombas de intuición son excelentes, otras son ambiguas, y sólo unas cuantas son categóricamente engañosas. (Dennett, 2015, p.16).

Así, por un lado, las bombas de intuición han servido a los filósofos como herramientas para abordar una problemática filosóficay bombear de ella intuiciones que permitan afirmar o negar alguna proposición. Entre ellas, uno puede señalar el mito o alegoría de la caverna en La República de Platón, el mito del Auriga en Fedro, las aporías de Zenón de Elea, el argumento de la habitación china[5] de Searle, el genio maligno de Descartes, entre muchos otros. Pero ellos tienen una finalidad, por ejemplo, el experimento mental de Descartes muestra la necesidad de un Dios bueno para la posibilidad del conocimiento, ya que él si fuera una especie de ser maligno, podría hacer por su infinito poder que ningún conocimiento fuera cierto de manera necesaria y caer en el escepticismo radical. Por otro lado, esto se vuelve un problema, puesto que dichos experimentos mentales pueden ser un cierre a la posibilidad de resolver un problema filosófico, incluso dejarlo inconcluso o engañar al que lo lee o escucha. Ante esto, Dennett señala el objetivo de estas bombas de intuición en el texto: “Examinaremos una variedad de bombas de intuición contemporáneas, algunas de ellas defectuosas, y la meta será entender para qué son buenas, cómo funcionan, cómo usarlas e incluso cómo hacerlas”. (Dennett, 2015, p.17).

Dos ejemplos que ofrece Dennett acerca de bombas de intuición son el carcelero caprichoso y las joyas en el bote de basura. El primero está relacionado con un carcelero que deja las celdas de los presos abiertas todas las noches, mientras ellos duermen y no están enterados del suceso. El segundo está relacionado con unas joyas abandonadas en un bote de basura sin que nadie se entere. Se puede conceder que son oportunidades de oro, tanto para el prisionero dormido, como para el incauto transeúnte. No obstante, los ejemplos nos dan una intuición que puede ser formulada en forma de pregunta: ¿estos casos son legítimos de un suceso suertudo por parte de estos personajes? Pareciera que no, porque para que un acto de suerte sea legítimo, el afectado debería saber la información suficiente para poder tener en cuenta dicho acto. Debido a que, si no sabe la información suficiente para tener en cuenta o entender un acto de suerte, ¿ha tenido tal suerte? Entonces, los experimentos mentales anteriores expresan que las mismas no solo sirven para ser una representación, sino que bombean intuiciones que pueden conllevar pensamientos y conjeturas. Sin embargo, si el experimento mental cambia, también sus intuiciones cambian. He aquí otra manera de pensar el experimento del carcelero: “Una noche les ordenó a sus guardias que drogaran a uno de los presos y, después de hacerlo, accidentalmente dejaron la puerta de la celda de ese preso sin cerrojo durante una hora” (Dennett, 2015, p.18). No es legítimo preguntar: ¿no cambia esto las intuiciones acerca de este experimento mental? No creo que esto pueda ser una oportunidad de oro o un golpe de suerte, como decir que es un golpe de suerte ganarse la lotería donde el premio es un tiro en la cabeza.

Ahora bien, las herramientas de pensamiento pueden ser “simples palabras”, que permitan dar un enfoque distinto a un problema o repensarlo. Los ejemplos que ofrece en este punto Dennett están relacionados con herramientas de un compañero suyo llamado Doug Hofstadter como: artimañas, pies de barro o uvas verdes[6]. Aunque parezcan “simples palabras” cumplen, expresadas en distintos contextos, funciones de mucha ayuda para repensar un problema o abordarlo desde otra perspectiva. No obstante, esta forma de utilizar “solo palabras” puede tener una crítica por parte de los científicos: ¿cómo es posible refutar un argumento que no es posible reducirlo a un esquema formal? ¿Cómo se interpreta formalmente un experimento mental? Claro que es posible expresar formalmente una bomba de intuición, pero posiblemente pierda parte de la carga narrativa que tiene. Incluso estos experimentos lograron que la filosofía se encamine hacia puntos negros que no llevaron a ningún punto concreto. A manera de juego, señala Dennett que uno puede ponerse meta- de cualquier cosa en filosofía, puesto que hay un deseo casi insano por parte de los filósofos para hablar acerca de los pensamientos que hablan acerca de algo. Por ejemplo, un metalenguaje que da cuenta que todos los lenguajes, o una metafísica que da cuenta que toda la física y está separada de ella. Para Dennett es muy deseable discutir y tratar con argumentos expresados de manera metódica y rígida, esto evitaría estas consecuencias indeseadas del ponerse meta-.[7] Sin embargo, la filosofía también se enriquece de los experimentos mentales:

El punto medio, más o menos a mitad del camino entre la poesía y las matemáticas, es donde los filósofos pueden hacer sus mejores contribuciones, creo yo, y aportar genuinas aclaraciones de problemas profundamente enigmáticos. No hay algoritmos viables para hacer esta clase de trabajo. Como todo está disponible, uno escoge sus puntos fijos con la debida cautela. La mitad de las veces, una suposición «inocente» que todas las partes aceptaron sin previo aviso resulta ser la culpable. Para explorar estos peligrosos territorios conceptuales, las herramientas de pensamiento ideadas en el acto son de gran ayuda para aclarar los caminos alternativos y echar luz sobre sus posibilidades. (Dennett, 2015, p.22).

Así, los experimentos mentales tienen un gran aporte dentro de la filosofía misma, puesto que sin ellos no hubiera sido posible muchos de los caminos y las luces que ellos ofrecen. Se perdería mucha de la riqueza filosófica sin los mitos de Platón o las aporías de Zenón, aún más sin el argumento del sueño de Descartes. Sin embargo, el objetivo de Dennett es también reconocer las problemáticas que tienen tanto las bombas de intuición y otras herramientas de pensamiento, como la posibilidad de que ellos sean el problema al momento de abordar una cuestión en filosofía, al punto de cerrar la discusión o imposibilitándola a priori. En este sentido, Dennett da un ejemplo que puede esclarecer este punto: los navegantes de mar tienen la costumbre de cambiar el significado de varias palabras cuando alguien nuevo entra en su tripulación, por ejemplo, un pujamen que es la orilla inferior de una vela, es presentado como el esfuerzo de unos marineros. Según Dennett, nunca se deja de tener presente el significado anterior de pujamen, aunque signifique otra cosa. De igual manera:

Inspirado en aquella experiencia y pensando en las partes de una embarca­ción, elegí llamar muletas a las herramientas de pensamiento que sólo parecen ayudar a entender pero que de hecho esparcen oscuridad y confusión en vez de luz. Como el artefacto ortopédico, si se nos caen, nos caemos con ellas. (Dennett, 2015, p. 23).

Por tanto, también las bombas de intuición o experimentos mentales pueden ser pensados como un lastre para el pensamiento, puesto que dejan un estigma que puede imposibilitar la solución a una problemática en específico.

2. Las primeras cuatro herramientas de pensamiento.

Ahora bien, este apartado tratará acerca de cuatro herramientas de pensamiento que se enfoca principalmente sobre la importancia del detalle en los buenos errores cometidos en filosofía. Así también usos de herramientas como la reducción al absurdo, que es una argucia bastante común dentro de la filosofía.

2.1. Cometer errores. Si bien se puede considerar que cometer errores no debería ser permitido dentro del quehacer filosófico, Dennett considera que sí puede ser de ayuda al momento del ejercicio del pensamiento. Incluso esta es la primera herramienta de pensamiento que propone en su texto. Sin embargo, ¿esto significa que en filosofía hay que buscar el error? ¿Por qué es importante el estudio de la historia de la filosofía? Justo porque es el intento por parte de grandes filósofos por encontrar respuestas a una infinidad de preguntas, aunque ellas no hayan sido sino solo unos errores bastante elaborados. Sin embargo, eso ofrece dos puntos que son importantes a tener en cuenta: por un lado, si se conocen los errores del pasado, posiblemente no vuelvan a ocurrir; por otro lado, es un aprendizaje que ayuda, cuando intentan corregirse, en el progreso y avance de la filosofía como rama del conocimiento. De esta manera, puede ser importante cometer errores dentro del ejercicio filosófico, puesto que sin su trabajo, sería imposible que el avance se dé en filosofía. Dennett, a manera de símil con la teoría de la evolución, explica:

Primero la teoría y después la práctica. Los errores no sólo son oportunidades de aprender; en un sentido importante, son la única oportunidad de aprender o de hacer algo verdaderamente nuevo. Antes de que haya aprendizaje debe haber aprendedores. Sólo hay dos maneras no milagrosas de que vengan al mundo los aprendedores: o a través de la evolución o porque los diseñaron y construyeron aprendedores que evolucionaron. La evolución biológica avanza mediante un enorme e inexorable proceso de ensayo y error, y sin los errores los ensayos no llevarían a ninguna parte. (Dennett, 2015, p.26).

De ahí que sea importante el error, ya que sin ellos, no sería posible el ensayo y el resultado. En cierta medida, esto es una manera de reconocer el trabajo de muchos filósofos y encontrar en sus errores, más específicamente en su corrección, un avance en el conocimiento filosófico. Por ejemplo, la evolución biológica avanzó bastante a través del ensayo y el error, donde pequeños cambios o mutaciones alteran el desarrollo natural de una especie, aunque ese mecanismo de alteración genética esté muy controlado por la duplicación del ADN que no permite casi su modificación. Sin embargo, se preserva dentro del mismo, muchos de los errores que se cometieron dentro de la evolución, pero que no son “expresados” por el individuo biológico, ya que muchas de las alteraciones dentro del ADN “visible” son casi siempre mortales. Aquí hay otro punto importante a la hora de utilizar esta herramienta, y es el tema de la ocultación del error. Para Dennett, el secreto de cometer buenos errores es no ocultarlos. Puesto que ellos, en sus detalles y correcciones, son los que permiten el avance dentro del conocimiento filosófico. Así: “Los seres humanos nos enorgullecemos de nuestra inteligencia, y uno de sus sellos distintivos es que podemos recordar nuestro pensamiento previo y reflexionar sobre él: sobre cómo era, por qué al principio parecía tentador, y qué se estropeó al final”. (Dennett, 2015, p.27). Ahí recae la importancia de cometer buenos errores en filosofía, ya que esto conlleva la posibilidad de corregir y entender qué salió mal en el planteamiento, hasta el punto de considerar el planteamiento mismo como un error o un desvío.

No obstante, el criterio para delimitar el alcance de la crítica debería estar basado en un término que recoge Dennett de la inteligencia artificial: la “asignación de culpa”[8]. Es decir que, en el momento de señalar y criticar un error, es importante encontrar dentro del “sistema” de pensamiento criticado, qué cosas son un beneficio para el tema en cuestión y qué cosas son las culpables del error. De esta manera, aparece de nuevo el ocultamiento como un problema para la herramienta tratada en este apartado, puesto que es importante señalar qué errores se encontraron a la hora de pensar un problema filosófico. Por eso, a diferencia de un mago que oculta sus “errores” del público para que ellos piensen que fue producto de la magia, los errores deben ser tratados y expresados públicamente. De ahí que: “No es tanto que nuestros cerebros sean más grandes o más potentes, ni siquiera que tengamos el don de reflexionar sobre nuestros errores pasados, sino que damos a conocer los beneficios que nuestros cerebros individuales han obtenido a través de sus historias individuales de ensayo y error”. (Dennett, 2015, p.30).

2.2. “Por parodia de razonamiento” (reductio ad absurdum). Esta herramienta de pensamiento es bastante utilizada por los filósofos. Consiste en encontrar una contradicción[9] dentro del esquema de pensamiento propuesto por alguien. Sin embargo, para Dennett, hay que tener cuidado al momento de usar esta herramienta, puesto que se puede caer en la caricaturización. Y esto es un problema, ya que el objetivo no es burlarse de alguien, sino llevar hasta sus últimas consecuencias el argumento propuesto. Incluso el nombre propuesto por Dennett, pareciera que llevara esa consecuencia burlesca, pero este no es el objetivo del filósofo estadounidense, puesto que el objetivo de dicha herramienta es pensar en todas las posibles conclusiones que uno puede llevar un argumento, incluso hasta el punto de concluir cosas que parecen absurdas. Dennett ofrece un ejemplo de un debate que tuvo con John Eccles, sir Karl Popper y Jean-Pierre Changeux acerca del cerebro y la conciencia:

De acuerdo con Eccles, el cerebro era como un potente órgano tubular y los billones de sinapsis constituían los teclados. La mente inmaterial —el alma inmortal de acuerdo con Eccles, un católico devoto— tocaba las sinapsis fomentando de algún modo que los niveles cuánticos de las moléculas de glutamato se animaran. «Olvídense de toda esa discusión teórica de redes neuronales y demás; son puras tonterías intrascendentes — dijo—, ¡La mente está en el glutamato!» Cuando me tocó hablar, dije que quería estar seguro de haber comprendido su posición. Si la mente estaba en el glutamato y yo echaba un tazón de glutamato por el desagüe, ¿no sería eso un asesinato? «Bueno — respondió, un poco desconcertado—, sería muy difícil saberlo, ¿no es así?» (Dennett, 2015, p.32).

Así, el objetivo, supongo yo, de Dennett no era ridiculizar a Eccles, sino concluir algo absurdo de su consideración de que la mente está en el glutamato, como sería el hecho de considerar que toda persona es alguien que tiene mente y si el glutamato es el otorga la mente al individuo, entonces reunir glutamato en un vaso haría a ese líquido un ser consciente. De ahí que sería un asesinato desaparecer ese líquido por el desagüe. Por eso es importante esta herramienta, porque muestra las problemáticas de concluir algo y que puede tener consecuencias absurdas. Similarmente, concluir que la conciencia de rojo está presente en las neuronas que se estimulan cuando se someten a luz roja, como lo afirma Crick Watson según el filósofo estadounidense, puede conllevar a consecuencias absurdas: ¿es legítimo decir que hay conciencia en una caja de Petri si introducimos en ella neuronas que se estimulan cuando se someten a una luz roja? Pareciera que no. De esto se puede concluir que es importante esta herramienta del pensamiento en la medida de que permite reflexionar sobre situaciones contraintuitivas, que guían y ayudan a entender ciertas problemáticas que tendrían los argumentos y consecuencias absurdas, que poca gente sostendría de manera seria, sin caer en la caricaturización.

            2.3. Las reglas de Rapoport. Ahora bien, la consideración acerca de la benevolencia que se debería tener con un oponente se convierte en un problema si cae en una caricaturización, como puede ser el caso de la herramienta anterior. No obstante, es legítimo atacar con vehemencia, si se tiene la razón, la argumentación de otro. Pero esto no puede desencadenar en un ataque directo contra el autor del argumento, sino en la posibilidad de discutir con las ideas de otros. De ahí surge la idea de esta herramienta, que Dennett expresa fue tomada del psicólogo social y teórico del juego Anatol Rapoport. Esta herramienta consiste en una serie de consejos y prácticas que podrían ser útiles al momento de intentar rebatir a alguien, para que no sienta que la crítica a su argumento se convierta en un ataque a su persona. El filósofo estadounidense resume estas cuatro reglas así:

1. Intenta reexpresar la posición del blanco de tu crítica con tal claridad, viveza e imparcialidad que él mismo diga «Gracias, me gustaría haberlo expresado así».

2. Haz una lista de todos sus puntos de acuerdo (especialmente si no se trata de acuerdos generales o extendidos).

3. Menciona cualquier cosa que hayas aprendido del blanco de tu crítica.

4. Sólo cuando lo hayas hecho estarás autorizado para decir aunque sea una sola palabra para refutar o criticar. (Dennett, 2015, p.35).

Así, estas reglas permiten tanto expresarle a la persona que recibe la crítica, que se entiende la posición o argumento que dicha persona expresa, así como la posibilidad de puntos a favor y en contra. También es una manera de revisar, en otros términos, toda la argumentación del expositor, que beneficia la posibilidad de encontrar vacíos o problemas dentro del argumento, así como que el expositor no sienta que es un ataque en su contra.

2.4. La ley de Sturgeon. Esta ley o herramienta es sencilla: “El 90% de todo es basura”. Esto quiere expresar que, dentro de todos los campos y ámbitos de la vida, la mayoría de las cosas que se realizan en ellas son basura, y solo un pequeño porcentaje es algo digno de ser criticado y analizado. Es acá donde se presenta la funcionalidad de esta herramienta, puesto que ella indica que el enfoque de las críticas y los análisis deberían estar en las grandes producciones humanas. Por lo mismo, también no se debería someter a una crítica burlesca a estos temas, como si ello resultara en una crítica válida a dicha producción. Tampoco se debería tomar estos pensamientos, aunque estén en el error, como si fuera una completa estupidez, no es algo positivo.

3. Las segundas cuatro herramientas de pensamiento.

En este tercer apartado, las herramientas de pensamiento que aparecerán en él serán también muy usadas entre los filósofos, como la navaja y escoba de Ockham. Aunque aquí aparece la advertencia que nos hacía Dennett atrás sobre las problemáticas que pueden traer las herramientas de pensamiento: las intuiciones que derivan en caminos sin salidas o volver muy oscuro o misterioso una temática.

3.1. La navaja de Ockham. También llamada ley de la parsimonia es una herramienta de pensamiento bastante famosa atribuida al filósofo del siglo XIV Guillermo de Ockham. Dicha herramienta expresa la máxima de: “<<no multiplicar las entidades sin necesidad>>” (Dennett, 2015, p.37). Según la misma, si no hay necesidad de proponer nuevas entidades y las que hay explican algo[10], entonces no es algo sugerido proponer una nueva entidad para explicar un fenómeno, actividad o ente. Además, esto evitaría la proliferación de entidades para explicar cada cosa, por ejemplo, si explicamos la lluvia como un evento atmosférico provocado por la presión, no es necesario atribuírselo a un dios de la lluvia. Por lo anterior, esta herramienta ha sido utilizada en varios contextos para criticar la postura a favor de la existencia de Dios. Si bien es una buena máxima, Dennett advierte que tampoco se puede tomar como si fuera un Principio Metafísico dador de sentido, sino que es una buena postura para tomar, pero que también es importante tener en cuenta los límites de la misma.

Navaja de Ockham.

3.2. La escoba de Ockham. A diferencia de la anterior, esto no es una herramienta de pensamiento, sino una muleta o herramienta de antipensamiento. Esta consiste en:

He aquí nuestra primera muleta, una herramienta de antipensamiento, y debes mantener un ojo muy avizor para cuidarte de ella. La práctica es especialmente insidiosa en manos de propagandistas que dirigen sus esfuerzos al público lego, porque, como la famosa pista de Sherlock Holmes acerca del perro que no ladraba en la noche, nadie más que los expertos puede notar la ausencia de un hecho que se ha barrido de la escena con la escoba de Ockham. (Dennett, 2015, p.38).

La problemática de esta muleta es que, antes de presentar un argumento, se barre con toda aquella posibilidad de crítica, puesto que obvia ciertas cosas sin explicación que deja la argumentación, para presentarse como si fuera una teoría perfecta. Claro está que la muleta funciona con un público lego, es decir, con un público que no es especializado acerca del tema. De ahí que sea importante develar aquellas cosas que la argumentación dejó a un lado a propósito. Sin embargo, eso no es fácil, debido a que como lo señala el ejemplo de Meyer[11] y Nagel, es que hasta las personas especializadas pueden caer en la trampa que ofrece esta muleta. De ahí que sea importante consultar personas expertas en el área para intentar develar aquella herramienta de antipensamiento, que busca barrer convenientemente cualquier problema que tendría un argumento, evitando enfrentamientos.

3.3 Usar público lego como señuelo. Ahora bien, utilizar público no experto también puede ser beneficioso para avanzar en un debate. A veces, considera Dennett, que los expertos no se entienden entre sí porque consideran que explicar de más su teoría sería un insulto para su contrincante, así que esto origina que la teoría pierda parte de su contenido en la explicación. Para solucionar esto, Dennett propone:

Sin embargo, sí hay una cura indirecta y de lo más efectiva: poner a todos los expertos a presentar sus posturas a un pequeño público de no expertos curiosos (aquí en Tufts tengo la ventaja de que hay alumnos de licenciatura muy brillantes), mientras los otros expertos escuchan sin intervenir. No tienen que escuchar a escondidas; no estoy sugiriendo tejemanejes. Al contrario, todos deberían saber y estar completamente enterados de que el propósito del ejercicio es que los participantes se sientan cómodos hablando con términos que todos van a entender. (Dennett, 2015, p. 40).

Y esto puede ser beneficioso, en la medida de que sirve para que, por un lado, el expositor presente de una manera más clara y sencilla sus ideas. Por otro lado, para que los estudiantes o el público lego puedan hacer una retroalimentación importante desde su perspectiva. Además, esto puede mostrar, tanto para el expositor como para su rival, las problemáticas que tienen los argumentos presentados. De esta manera, se puede dejar a un lado un supuesto prejuicio al momento de hablar con un experto e intentar presentar, de manera más sencilla sin perder rigor, los argumentos que se desean discutir o argumentar.

3.4. Pensar fuera de la caja. Esta es una herramienta deseada de adquirir por parte de la mayoría de filósofos, puesto que encontrar un pensamiento que salga del sistema y que proponga algo nuevo es el deseo por antonomasia de cualquier pensador. Sin embargo, eso suena fácil decirlo, pero difícil de realizarlo, ya que los prejuicios están presentes en las personas y son condición de posibilidad para el pensamiento. Es un error afirmar que un argumento está vacío de todo prejuicio, porque todos estamos condicionados por factores sociales, económicos y semánticos. Eso no significa que no se puedan revisar estos prejuicios, sino que es muy difícil hacerlo porque son parte de uno, por así decirlo. Así, utilizar esta herramienta requiere un conocimiento muy amplio de la tradición en la cual se está inmerso, para lograr salir de ella o transformarla. De ahí que sea muy difícil, a los iniciados dentro de un actividad, organizar un cambio de la misma; porque es muy distinto hacer algo de manera aleatoria que realizar un cambio que revolucione una actividad. Por lo anterior, Dennett argumenta:

Cuando te enfrentas a un problema científico o filosófico, el sistema del que necesitas salirte está normalmente tan afianzado que es tan invisible como el aire que respiras. Como regla general, cuando una controversia que lleva muchos años no parece llevar a ningún lado y las dos «partes» tercamente insisten en tener la razón, la mitad de las veces el problema es que hay algo en lo que ambos están de acuerdo y que no es cierto. Ambas partes lo consideran tan obvio, de hecho, que se da por sentado. (Dennett, 2015, p.42).

Justamente por eso es tan difícil pensar fuera de la caja, ya que sobre esos prejuicios está montada una discusión o una controversia. Incluso, utilizar cierto tipo de lenguaje es lo que puede fallar entre los que debaten al momento de intentar dirimir un conflicto. Así que la solución estaría en un cambio de paradigma o de lenguaje, que permita resolver el conflicto o la discordia. Pero eso no es nada fácil, puesto que estos prejuicios están tan arraigados dentro de un sistema de pensamiento, que dificultan la labor. De ahí que Dennett hace una advertencia acerca de las bombas de intuición, puesto que son un gran recurso por parte de los filósofos, pero que justamente dichas intuiciones son las que no permiten, en algunos casos, dirimir un conflicto o problema filosófico. Por eso esta herramienta es algo muy deseable, pero difícil de utilizarla.

4. Las terceras cuatro herramientas del pensamiento.

En este último apartado, se tratará varias herramientas de antipensamiento, como las ha llamado Dennett, para mostrar ciertas estratagemas que utilizan los filósofos o varios especialistas en una discusión. Esto con el fin de persuadir a su público sobre aquello de lo que hablan o argumentan. Siempre es importante, también, tenerlos en cuenta para detectarlos en la argumentación de alguien.      

4.1. Gouldeo, tres especies. Este término es aludido al biólogo Jay Gould, puesto que Dennet considera que es él un digno representante de uso de aquellas muletas que utiliza bastante en su debate acerca de la evolución y sus polémicas. Ellas se dividen en tres, que Dennett recoge:

Masbienismo. Esta herramienta de antipensamiento trata acerca de falsas dicotomías, puesto que ellas obligan a definir algo entre dos cosas radicalmente opuestas, pero no es necesario que se presente dicha dicotomía. Según Dennett, esta muleta está representada por el uso del conector: “más bien”, ya que ella presenta como si hubiera dos posibilidades de elección en un argumento, pero en realidad incita a una elección única y genuina. Por ejemplo: “La religión no es el opio del pueblo como decía Marx; es más bien una profunda y consoladora señal de que la humanidad reconoce la inevitabilidad de la muerte”. (Dennett, 2015, p.44). Este ejemplo puede inducir a concluir que la religión es un reconocimiento de la vulnerabilidad humana, pero esto no deja de lado que la religión sea un adormecedor de los creyentes, y que eso pueda ser inferido de la misma.

Apilamiento. Esta muleta tiene una función similar a la anterior, puesto que pareciera con el uso de la frase: “Nada más alejado de la realidad” se quiere expresar que no tiene sentido la afirmación que se expresa, hasta tal punto que pareciera que fuera un absurdo. Similarmente a la herramienta de la reductio ad absurdum, pero utilizada de mala manera. Por ejemplo: “Hablamos de la “marcha de mónada a hombre” (otra vez el lenguaje anticuado) como si la evolución hubiera seguido caminos de progreso continuos a lo largo de linajes ininterrumpidos. Nada podría estar más lejos de la realidad”. (Dennett, 2015, p.44). Pero en realidad, según Dennett, la teoría de la evolución expresa que sí ha habido un progreso continuo desde la mónada hasta el hombre, pero ello se ha llevado de manera local y no en un registro amplio de terreno. Pero la afirmación de Gould pareciera que expresa que sí ha habido cortes del proceso de evolución, de ahí que sea impensable afirmar que tal progreso desde la mónada hasta el hombre ha sucedido.

Pasodoble. Esta muleta puede ser enunciada en términos del “hombre de paja” que, en otras palabras, quiere expresar una tendencia de crear una argumentación que altera el contenido original del expositor y lo pone en los términos del detractor. Esto con el fin de poder atacar una posición en sus propios términos, lo cual vuelve un sin sentido, porque ni siquiera se está discutiendo las afirmaciones del rival, sino las propias. La definición que ofrece Dennett puede ser esclarecedora, la toma de un teórico de la evolución llamado Robert Trivers:

En la primera fase, creas al hombre de paja, y lo «refutas» (todo el mundo conoce ese truco). En segundo lugar (ésta es la genialidad), apuntas hacia las pruebas de que tú mismo diste el primer paso — las pruebas de que tus oponentes de hecho no sostienen la opinión que les atribuiste— ¡pero interpretas estas citas como concesiones a regañadientes de ellos a tu ataque! (Dennett, 2015, p.45).

De ahí que sea un tema importante discutir en los términos del autor, el ejemplo que ofrece el filósofo estadounidense es una muestra de ello. [12]En realidad no se refuta nada, solo se busca quedar “ileso” de cualquier crítica, inventándola.

4.2. El operador “no cabe duda”. Según Dennett, este operador es una señal clara de una muleta de pensamiento, puesto que:

No siempre, ni siquiera la mayoría de las veces, pero a menudo esas tres palabras son tan prácticas como una luz intermitente para ayudarte a encontrar un punto débil en el argumento; son como una etiqueta que te advierte que probablemente ahí hay una muleta de razonamiento. ¿Por qué? Porque marca la mismísima orilla de aquello de lo que el autor realmente no duda y espera que tampoco los lectores duden (si el autor realmente no tuviera duda de que todos los lectores estarían de acuerdo, no valdría la pena mencionarlo). (Dennett, 2015, p.46).

Esta muleta genera una presuposición que puede generar problemas para pensar alguna temática, ya que ella puede convertirse en un obstáculo para repensar e incluso solucionar un problema filosófico. Posiblemente, una de las causas de la dificultad del uso de la herramienta de “salir por fuera de la caja”, es la gran cantidad de presuposiciones que tienen algunas reflexiones filosóficas que “condenan” a un cierto prejuicio. Además, muchas de ellas en realidad son falsas o cosas sin fundamento que el filósofo no quiere o desea discutir. De ahí que se convierta en un problema al momento de reflexionar acerca de un tema, porque posiblemente el uso de la misma refute, sin fundamento, algún argumento que puede ser importante. Dennett recoge el término de Ned Block, un crítico suyo a la teoría de la conciencia, donde refuta su teoría basado en el uso de esta herramienta, dejando a un lado un argumento para refutar que la conciencia es “un conjunto de microhábitos cognitivos que no es seguro que estén presente desde el nacimiento” (Dennett, 2015, p. 47).

4.3. Preguntas retóricas. Este apartado lo presenta el filósofo estadounidense a manera de cuidado, puesto que una pregunta retórica no tiene como función ser respondida, puesto que la respuesta sería tan obvia, que parecería una estupidez responderla. Sin embargo, la expresión de cuidado aparece cuando dichas preguntas puedan tener la función de no cuestionar ciertos puntos, que pueden ser problemáticos. Así que Dennett recomienda un buen hábito para tener en cuenta acerca de las preguntas retóricas: “cada vez que veas una pregunta retórica, trata –en silencio, para tus adentros- de darle una respuesta que no sea obvia. Si encuentras una buena, sorprende a tu interlocutor respondiendo la pregunta”. (Dennett, 2015, p. 48). Esto con el fin de proponer alguna respuesta que permita esclarecer un problema y no tomarlo como si fuera una presuposición.

4.4. Profulidad. El nombre de esta herramienta viene dado por una anécdota que cuenta Dennett, esta trata sobre la hija de su amigo suyo llamada Mirian, que al ver a su padre teniendo una larga discusión sobre temas relacionados con la filosofía afirma, siendo ella una niña: “¡Guau! Mi papá acaba de decir una profulidad”. (Dennett, 2015, p. 48). Así, esta herramienta trata sobre una proposición o discusión que parece profunda, pero es así porque ella es ambigua. Por ejemplo, afirmar que la fe es: “Una silenciosa espera de la verdad, respirando en presencia del signo de interrogación”. (Dennett, 2015, p.49). Pareciera que dijera mucho, que la fe es algo muy profundo acerca de la naturaleza de la fe y la verdad. Pero en realidad es la espera de una epifanía, es decir, una verdad revelada inmediatamente. También las profulidades pueden ser afirmaciones obvias, pero que posiblemente quieran decir más de lo que se expresa. Por ejemplo, señalar que el amor solo es una palabra, pareciera algo obvio, pero que no recoge todo lo que puede significar la palabra amor. Puede significar un sentimiento, un deseo, un anhelo, una ilusión, entre otras cosas.

Para finalizar, yo pienso que la reflexión acerca de estas herramientas y los experimentos mentales permite, tanto esquematizar ciertas herramientas que se utilizan dentro del quehacer filosófico, como conocer las implicaciones y problemáticas acerca de su uso. Además sirve de entrenamiento para pensar ciertas muletas que también se usan dentro de la filosofía para persuadir acerca de una idea, pensamiento o argumento. Incluso, esto puede ser tratado como una forma de entender la importancia de los experimentos mentales para la filosofía y el pensar en general. Puesto que, sin ellos, posiblemente el pensamiento hubiera tomado otro camino o ni siquiera se hubiera planteado la temática en cuestión. De esta manera, se puede defender la tesis de que, en literatura y en ficción, hay una especie de “cognitivismo literario”, donde las bombas de intuición son parte esencial y fundamental para el avance científico o filosófico. Aunque eso es discusión de otro texto.


[1] También es reconocido por haber construido la primera computadora electrónica real basado en el esquema conceptual que planteó Alan Turing, esta computadora tenía como finalidad pasar exitosamente el Test de Turing. Este test planteaba la posibilidad de que si un entrevistador no era capaz de distinguir entre un ser humano y una máquina de Turing, era posible entonces pensar que esta máquina tenía un pensamiento similar o igual al de una persona. Así, que el problema de la inteligencia artificial, en Turing, pasaba por crear una máquina que imitara el pensamiento humano, para que pudiera contestar preguntas junto a un ser humano y no ser capaz de distinguir entre uno y otro.

[2] Esto es poner nombres ingeniosos a los problemas o teorías, para recordar el tema en común a la hora de pensarlo.

[3] Esto es importante a la hora de entender qué significa una bomba de intuición.

[4] Herramienta que explicará Dennett más adelante.

[5] Como el mismo Dennett señala que el nombre de bombas de intuición proviene de una crítica a Searle a dicho experimento mental. Este consiste en imaginar a una persona que recibe, en un cuarto cerrado a través de un input, unos garabatos chinos y un libro de instrucciones en inglés. En este libro especifica cómo organizar los garabatos según la forma de cómo provienen del exterior de la habitación, de esta manera sacar dichos garabatos organizados por un output. Este experimento, a su vez, es una crítica al Test de Turing.

[6] Cfr. (Dennett, 2015, p. 19).

[7] Cfr. (Dennett, 2015, p. 21).

[8] O también llamada en el texto “asignación de abono”.

[9] Contradicción entendida en términos lógicos, es decir, que es posible derivar dentro de un argumento, la conclusión: A.⌐A. En otras palabras, se puede inferir todo dentro de ese argumento.

[10] Esto puede ser un fenómeno, una ley, la naturaleza, un objeto, la vida, entre muchas otras cosas.

[11] Él es un escrito que propone en su texto Signature in the Cell, que es imposible que la vida tenga un origen natural, por tanto, debería tener un origen sobrenatural. Incluso es tan convincente su argumentación que Thomas Nagel (distinguido filósofo) propuso su texto como mejor texto del año 2009 en una revista. Cfr. (Dennett, 2015, p.38).

[12] La discusión que recoge Dennett en la cita acerca del debate entre Gould y Cronin acerca del papel de las extinciones masivas y la evolución.


Referencias:

Dennett, D. (2015). Bombas de intuición y otras herramientas de pensamiento, México:FCE, caps. I y II.

2 comentarios sobre “Dennett: ¿Qué son los experimentos mentales? Y otras herramientas del pensamiento

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  1. <> ¿Esa expresión pertenece al Dr. Dennet o al autor del blog,señor Juan David Hernández.? Estoy haciendo un estudio sobre definiciones de filosofía y deseo tener la exactitud del dato que he preguntado. Mi gratitud ante todo.

    Leeré con presteza el libro mencionado, antepongo, no soy filósofo de formación académica.
    Muchas gracias desde Venezuela.

    PS: he repetido la pregunta, por los dislates involuntarios. Gracias

    Me gusta

  2. Buenas tardes, gracias por su comentario.
    Para responder a su pregunta, no me deja ver aquella expresión, pero si la afirmación no está entre comillas o separada del texto, citado con su respectivo nombre, fecha de publicación y página, es mía la afirmación.

    Me gusta

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